La discusión sobre la licencia menstrualha dejado de ser un tema tabú para convertirse en un asunto de política laboral y salud pública en varios países. Mientras millones de mujeres enfrentan cada mes dolores incapacitantes, algunos gobiernos han comenzado a reconocer de manera legal la necesidad de permitir ausencias laborales justificadas durante el periodo.
De acuerdo con investigaciones médicas, una de cada diez mujeres en el mundo padece dismenorrea, dolor menstrual, con una intensidad tal que puede interferir en sus actividades diarias. En contraste, aproximadamente una cuarta parte experimenta periodos sin dolor.
PAÍSES OTORGAN DÍAS LIBRES POR CÓLICOS
En China, algunas provincias han comenzado a implementar medidas que permiten a las mujeres trabajadoras ausentarse uno o dos días al mes en caso de dolor menstrual severo, siempre que presenten un certificado médico.
La provincia de Anhui introdujo recientemente nuevas regulaciones en este sentido. La licencia menstrual ya estaba estipulada en Shanxi y Hubei. Además, en Cantón concluyó un periodo de consulta pública para evaluar una medida similar, aunque aún no se ha confirmado si será aprobada.
En Beijing, el reconocimiento legal del dolor menstrual representaría un avance significativo hacia la validación de una condición que, pese a ser común, continúa minimizándose en muchos entornos laborales.
ASIA LLEVA LA DELANTERA
La licencia menstrual no es nueva en Asia. Desde 1947, en Japón se reconoce este derecho. En Corea del Sur, las trabajadoras tienen derecho a un día libre al mes desde 2001, aunque reportes locales señalan que pocas empleadas ejercen este beneficio en ambientes laborales dominados por hombres.
En Taiwán, la legislación fue modificada en 2014 para conceder hasta un día de licencia menstrual por mes, con tres de esos días pagados al 50 por ciento. Por su parte, en Indonesia, la ley establece dos días de descanso mensual por este motivo, aunque en la práctica muchas mujeres no lo solicitan debido a requisitos como exámenes físicos previos.
En contraste, en la mayoría de los países occidentales no existe una legislación específica sobre licencia menstrual, aunque figuras públicas han comenzado a visibilizar el tema.
¿MEDIDA EFECTIVA O RIESGO DE DISCRIMINACIÓN?
Activistas por los derechos de las mujeres en Cantón han advertido que, aunque la licencia menstrual puede ser un avance, su implementación enfrenta retos prácticos. Entre ellos, la necesidad de certificados médicos, que podría ser una carga para trabajadoras migrantes, y la falta de claridad sobre sanciones a empresas que incumplan la norma.
También existe preocupación de que algunas mujeres enfrenten discriminación laboral por la posibilidad de ausentarse más días al mes. Por ello, algunas voces sugieren que la regulación no se enfoque exclusivamente en el género, sino en condiciones laborales específicas que puedan agravarse durante el periodo menstrual.




