Capirotada de Cuaresma: ¿Por qué Sonora es clave en su tradición?

Descubre por qué se ha convertido en un referente nacional durante la Cuaresma, cuál es el origen de la receta y el significado de sus ingredientes

La capirotada es un postre emblemático de la Cuaresma que en Sonora se prepara con recetas tradicionales transmitidas de generación en generación
La capirotada es un postre emblemático de la Cuaresma que en Sonora se prepara con recetas tradicionales transmitidas de generación en generación

La capirotada es uno de los platillos más representativos de la Cuaresma en México, pero en Sonora su presencia va más allá de una simple receta estacional. En esta entidad del norte del país, el postre forma parte de la identidad y de la memoria familiar, lo que convierte al estado en un referente clave dentro de esta tradición.

Aunque la capirotada se prepara en distintas regiones del país, en Sonora conserva un arraigo especial, radica en que la receta ha pasado de generación en generación casi sin perder su esencia.

A diferencia de otras regiones donde se han incorporado versiones más modernas, en territorio sonorense todavía es común encontrar la preparación clásica con pan tostado, piloncillo, queso, frutos secos y especias.

DE PLATILLO ANTIGUO A SÍMBOLO DE VIGILIA

Aunque hoy se considera un postre típico de Cuaresma, la capirotada no nació como un alimento religioso. Sus antecedentes se remontan a Europa, donde existían preparaciones con pan remojado y capas de distintos ingredientes, incluso carne. Con el paso del tiempo, la receta evolucionó en México hasta convertirse en un platillo sin carne asociado a la vigilia.

¿QUÉ SIGNIFICAN SUS INGREDIENTES?

  • El pan representa el cuerpo de Cristo.
  • El piloncillo, que se obtiene de la caña de azúcar y se derrite para formar el jarabe oscuro, simboliza la sangre.
  • La canela se asocia con la cruz.
  • El clavo de olor recuerda los clavos de la crucifixión.
  • El queso, que se derrite entre las capas, se interpreta como un símbolo de unión y sacrificio.
  • Las pasas, nueces, almendras y otros frutos secos evocan las lágrimas y el dolor.
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En algunas versiones también se añaden plátano, guayaba o cacahuate, que aportan textura y enriquecen la receta, manteniendo la tradición de alternar ingredientes en distintas capas.

Mientras en otras partes del país la receta puede variar considerablemente, en Sonora se mantiene como un símbolo de identidad regional y fe, consolidando al estado como uno de los principales guardianes de esta tradición culinaria mexicana.