La condición actual del suelo de Sonora es hambriento, sediento y con fiebre, analizó Ray Archuleta, especialista en salud del suelo, pionero en agricultura regenerativa y conservación de suelos, destacando que es importante mantener un ciclo entre el cuidado de la tierra y el agua.
Al estar catalogado como una figura clave en la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, también analizó que en el Estado hace falta plantas y al mismo tiempo destacó que se cuenta con un gran espacio apuntando que "sobra suelo desnudo", advirtiendo que esto contribuye al calor extremo y a la falta de lluvia.
Ray Archuleta, alertó que la labranza intensa y el sobrepastoreo crónico han provocado remoción extrema de raíces y procesos de desertificación tanto en Sonora como en regiones de Estados Unidos. "Sin hongos no hay infiltración. Este sistema no está funcionando y se está gastando demasiado recurso".
El especialista con más de 30 años de experiencia como edafólogo certificado por la Soil Science Society of America, sostuvo que todos los suelos tienen algo en común: la biología. "Sin plantas no hay biología, no hay suelo", explicó.
También Insistió en que la cobertura vegetal es fundamental para estabilizar la tierra, permitir la infiltración del agua y detener la pérdida de suelo fértil. "El agua es el nutriente más importante y su ciclo depende de un suelo vivo, diverso en bacterias y hongos".
Algunas de las soluciones que planteó fueron basadas en la agricultura y ganadería regenerativa como la siembra directa con cultivos de cobertura, transición a plantas perennes, subdivisión de pastos y manejo planificado del ganado. "Necesitamos biomimetizar, imitar la vida", dijo, al señalar que los ecosistemas requieren biodiversidad para sostener el ciclo del carbono, la fertilidad y el bienestar humano.
Respecto al tema del ganado, dijo que puede ser parte de la solución si se maneja correctamente al moverlo, permitir descanso al suelo y aumentar la densidad de forma planificada para activar el ciclo de nutrientes.




