Y el mundo sólo observa

Cada día se profundiza más el abismo entre países ricos y pobres

Y el mundo sólo observa

El supuesto combate al terrorismo, al narcotráfico y al crimen organizado, o la pretendida promoción de las libertades, sirven de pretexto para intervenir impunemente ante los países que no se someten a sus designios. Intimidan, gesticulan grotescamente y cumplen con sus amenazas. Agreden abierta y cínicamente a los países cuyos gobernantes no obedecen al amo imperial. Como si fueran soldados de Rambo, con las manos en la cintura ocupan países violando flagrantemente la soberanía. Lo que es peor: el mundo nada más observa. Los organismos mundiales creados para garantizar la paz en el planeta callan y otorgan.

La tortura, la detención arbitraria y la negación de la libre determinación de los pueblos; los injustos bloqueos y sanciones impuestas unilateralmente; la imposición de modelos políticos, económicos y sociales que faciliten el dominio comercial y la filosofía del país amigo son prácticas comunes. Lo que es peor, son aberraciones a los más elementales derechos humanos de los pueblos, ganados a través de luchas fratricidas que han costado millones de seres humanos, víctimas de la guerra de exterminio y la dominación imperial, cualquiera que sea su apellido.

Cada día se profundiza más el abismo entre países ricos y pobres.

Todos estos movimientos estratégicos para los países poderosos traen consigo, de manera inmediata, el aumento de los precios del petróleo, cuyas ganancias hacen multimillonarios a los grandes magnates de la economía mundial que cotizan en las bolsas de los países imperialistas. La fuerte actividad especulativa, que gritan y cantan públicamente en distintos idiomas en los foros mundiales y cadenas televisivas, se observa ante los ojos de todos que, impasibles, observan y callan.

Las recientes aventuras bélicas en el Medio Oriente han estimulado la criminal estrategia impulsada, sobre todo, por el gobierno de Estados Unidos, que está tercamente empeñado en poner de rodillas a los países productores de petróleo. La única alternativa que les queda: resistir, luchar o morir como esclavos del amo. Los poderosos proclaman a los cuatro vientos: "Te sometes por amor o por la fuerza".

La situación mundial es insostenible. Nuestras naciones han pagado y tendrán que continuar pagando el costo y las consecuencias de la irracionalidad, el derroche y la especulación de unos pocos países industrializados, que son los responsables de la crisis mundial en todos sus aspectos.