No basta con emprender; hay que aprender a permanecer

¿Por qué tantos negocios desaparecen antes de cumplir cinco años?

No basta con emprender; hay que aprender a permanecer

Todos conocemos a alguien que abrió una cafetería, una tienda de ropa, un taller mecánico o un pequeño restaurante con enorme entusiasmo. Los primeros días estuvieron llenos de emoción, fotografías para las redes sociales y sueños de crecimiento. Sin embargo, meses después el local estaba cerrado y el letrero de "Se renta" ocupaba el lugar donde antes había esperanza.

La pregunta no es por qué tantos mexicanos desean emprender. La verdadera pregunta es: ¿por qué tantos negocios desaparecen antes de cumplir cinco años?

México es reconocido como uno de los países con mayor espíritu emprendedor del mundo. Nuestra población destaca por su creatividad, perseverancia y disposición para iniciar nuevos proyectos. Sin embargo, cuando se evalúan las condiciones para convertir esas ideas en empresas sólidas, el país desciende de manera importante en los rankings internacionales. En otras palabras, tenemos pasión para emprender, pero todavía enfrentamos dificultades para construir negocios sostenibles.

Las cifras son reveladoras. La esperanza de vida promedio de un negocio en México es de apenas 7.8 años y cerca del 70 % de las empresas dejan de existir antes de cumplir cinco años. Solo una pequeña proporción logra consolidarse durante una o dos décadas.

EMPRENDER NO ES ABRIR; ES CONSTRUIR

Las causas de esta elevada mortalidad empresarial no siempre están relacionadas con la falta de esfuerzo. Con frecuencia encontramos emprendedores que trabajan jornadas interminables, invierten sus ahorros y ponen en riesgo el patrimonio familiar. El problema suele radicar en otros factores: iniciar sin estudiar el mercado, desconocer la estructura de costos, carecer de planeación financiera, operar en la informalidad, utilizar poco la tecnología o relegar el marketing a una actividad secundaria.

Un negocio no crece únicamente porque su dueño trabaje más horas. Crece cuando toma mejores decisiones.

Y esas decisiones se fortalecen con información, capacitación, acompañamiento y apertura para aprender. Hoy existen herramientas que hace apenas unos años estaban reservadas para las grandes empresas. La inteligencia artificial, el análisis de datos, el comercio electrónico y el marketing digital están al alcance de cualquier emprendedor dispuesto a prepararse.

La diferencia ya no la determina solamente el capital con el que se inicia un negocio. La determina la capacidad para aprender más rápido que los cambios del mercado.

LA REALIDAD TAMBIÉN SE VIVE EN CIUDAD OBREGÓN

Nuestra ciudad refleja claramente esta realidad nacional. Cada año nacen nuevos restaurantes, pequeños comercios, talleres, negocios digitales y empresas familiares. Muchos representan historias de valentía y esfuerzo, pero también observamos con frecuencia cómo algunos desaparecen en muy poco tiempo.

No ocurre por falta de talento. En la mayoría de los casos hace falta acompañamiento, planeación estratégica, capacitación permanente y una cultura empresarial que vaya mucho más allá de vender durante el primer mes. El reto consiste en construir organizaciones capaces de adaptarse, medir resultados, fortalecer su identidad y aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles.

Cada empresa que logra consolidarse representa empleos, estabilidad económica, oportunidades para otras familias y mayor desarrollo para nuestra comunidad. Cuando un negocio permanece abierto durante veinte años, detrás de ese aniversario existen miles de decisiones acertadas que casi nunca se ven, pero que hicieron posible llegar hasta ahí.

LA BUENA NOTICIA: LA MORTALIDAD EMPRESARIAL SÍ PUEDE DISMINUIR

Las estadísticas no son una sentencia; son una advertencia. Detrás de cada empresa que cierra hay una historia de esfuerzo, de ilusiones familiares y, muchas veces, de patrimonio comprometido. Pero también existe una oportunidad para aprender.

Si conocemos las causas que provocan el cierre de la mayoría de los negocios, también podemos trabajar para que más emprendedores permanezcan abiertos, crezcan y generen prosperidad para sus familias y para la comunidad.

Ese es precisamente el propósito de esta columna.

No escribo para convencer a más personas de abrir un negocio por impulso. Escribo para ayudar a que quienes ya emprendieron tengan mayores posibilidades de celebrar su quinto, décimo o vigésimo aniversario. Si una sola idea publicada aquí evita que una empresa cierre sus puertas, entonces habrá valido la pena cada domingo de trabajo.

Estoy convencido de que el conocimiento compartido puede convertirse en una forma silenciosa de desarrollo económico. Cada reflexión, cada experiencia y cada herramienta que analicemos buscan fortalecer a quienes todos los días levantan una cortina, abren una computadora o encienden una máquina con la esperanza de construir un mejor futuro para su familia.

México necesita seguir formando emprendedores, pero ahora el gran desafío consiste en formar empresarios capaces de permanecer, innovar y crecer.

PORQUE ABRIR UN NEGOCIO ES UN ACTO DE VALENTÍA

Mantenerlo vivo durante muchos años es una demostración de liderazgo.

Reto de la semana

Si eres emprendedor, regálate una hora este fin de semana para responder con absoluta honestidad estas tres preguntas:

  • ¿Mi negocio está creciendo por entusiasmo o por estrategia?
  • ¿Qué conocimiento necesito adquirir antes de invertir más dinero?
  • ¿Qué decisión importante estoy postergando que podría definir el futuro de mi empresa?

Recuerda siempre esta idea:

Los negocios no fracasan porque aparezcan problemas; fracasan cuando sus líderes dejan de aprender.

Y mientras exista disposición para aprender, siempre habrá una nueva oportunidad para seguir emprendiendo, creciendo y permaneciendo.

Respetuosamente

Gracias, estimado lector, por leer esta columna.

NotasE@corporativoimpulso.com.mx


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