Vivimos tiempos terribles. Las estructuras del mal han extendido su poderío sobre el territorio nacional. México es una nación ocupada por intereses que lo están destruyendo; y en ese camino nos quitan a nuestras mejores gentes. La tarde del miércoles 8 de julio cayó sobre nosotros, como un rayo, la noticia de que habían asesinado a José Ramírez Yañez, delegado en Jalisco de la coordinación del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM).
José Ramírez, fue alcalde del municipio de Gómez Farías (1992-95); era ingeniero agrónomo, con especialidad en cultivos protegidos. En los últimos años cultivaba especias, entre ellas orégano, que comercializaba en su propia comunidad y en la región.
Pepe Ramírez, tenía una fuerte vocación comunitaria; no escatimaba tiempo a la hora de involucrarse en la dinámica social para atender y resolver problemas. Lo conocí a principios de los años noventa, cuando los productores agrícolas del país atravesaban por una severa crisis de cartera vencida y el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se encaminaba a la firma del TLCAN.
Fuimos parte de un movimiento nacional de productores que logró reconocerse en la exigencia al gobierno de Salinas, de que no firmara el TLCAN, especialmente de que los granos básicos no se incluyeran en el esquema comercial, dada la advertencia clara de los impactos negativos que eso tendría sobre el mercado nacional alimentario y sobre los productores nacionales.
Meses antes de la firma del TLCAN, Pepe Ramírez, fue la bujía del proceso organizativo en Jalisco, para que Guadalajara, se convirtiera en la sede de un encuentro nacional de productores, en el que la discusión de coyuntura sería la atención emergente a la necesaria reestructuración de la cartera vencida y la demanda al Gobierno de que no firmara el TLCAN.
Logramos una asamblea muy nutrida, con la representación de productores de los principales estados de la república. El consenso en torno a la demanda de que no se incluyeran los granos básicos en el TLCAN, fue absoluto. Se trataba de un documento que en los días posteriores se le entregaría al presidente Salinas quien visitaría al Estado de Jalisco.
Ese mismo día de la asamblea, el Gobierno de Jalisco, presionó a los líderes de la entidad para que no acataran el acuerdo de la asamblea y descartaran la exigencia al Gobierno Federal de que no firmara el TLCAN. José Ramírez, fue de los pocos líderes de Jalisco que se sostuvo en la demanda, a pesar de las fuertes presiones que venían directamente del gobernador del Estado.
Ese era Pepe Ramírez; una persona íntegra y consecuente; de singular aplomo y de una perseverancia excepcional. Treinta años después, en cuanto se enteró del surgimiento del FNRCM, se incorporó, ahora para exigir la salida de los granos básicos del T-MEC y el restablecimiento del concepto de Agricultura Nacional.
Me sumó al reclamo nacional del FNRCM de que las condiciones brutales y crueles en que fue asesinado, sean esclarecidas y que los responsables, tanto materiales como intelectuales, sean puestos ante la justicia. La exigencia es al Gobierno Federal y al Gobierno del Estado de Jalisco.
Las muertes y los asesinatos en el país no cesan, la violencia ha tomado la cotidianidad; una atmósfera en la que la "fosa común" pretende devorar la memoria y el carácter de gente comprometida y valiosa como nuestro estimado Pepe Ramírez.
Hemos padecido a gobiernos sometidos y chantajeados por sus propios pecados y corrupción. Se empeñan en poner a salvo a cofradías, que encubiertas en "proyectos políticos", le han venido entregando el país a estructuras financiera y bancarias supranacionales.
Pepe Ramírez, sabía esto y por muchos años lo denunció. Ahora ya no está con nosotros; pero ha dejado sobre la mesa las pertenencias: Su perseverancia; su integridad y su valentía. Frente a personas así la muerte no puede consumar su cometido trágico.





