La Ciudad de las Bugambilias y los Mezquites

Tienen el potencial de transformar la identidad de una ciudad

La Ciudad de las Bugambilias y los Mezquites

Hay ideas que nacen para resolver un problema inmediato y otras que, además, tienen el potencial de transformar la identidad de una ciudad. La propuesta de convertir a Ciudad Obregón en la Ciudad de las Bugambilias un gran reto ¿Lo tomamos?. No se trata solamente de sembrar flores; se trata de sembrar orgullo, participación ciudadana y una nueva manera de relacionarnos con el espacio que compartimos.

En la columna anterior, que por cuestiones editoriales apareció publicada el martes 23 de junio en lugar del domingo 21, compartí esta visión con la esperanza de abrir una conversación entre los cajemenses. La respuesta fue muy alentadora. Recibí comentarios de personas que imaginaron calles llenas de color, camellones florecidos y colonias donde la naturaleza se convirtiera en parte de nuestra identidad. A quienes deseen conocer esa primera propuesta, con gusto les compartiré la publicación de manera digital.

Hoy deseo dar un paso más. Porque además de una ciudad hermosa, podemos construir una ciudad más fresca, más humana y más solidaria.

CUANDO LA NATURALEZA SE CONVIERTE EN INFRAESTRUCTURA

Estamos viviendo las semanas más intensas del verano. El sol, la humedad y el calor que se acumula en el pavimento convierten muchas calles y banquetas en verdaderos radiadores urbanos. Lo hemos normalizado porque hemos vivido así durante décadas, pero eso no significa que no podamos cambiar nuestra realidad.

No estamos hablando de una ocurrencia ni de un simple proyecto de jardinería. En muchas ciudades del mundo, los árboles forman parte de la infraestructura urbana para enfrentar las altas temperaturas. Su sombra y el proceso natural mediante el cual liberan humedad ayudan a disminuir el calor acumulado y favorecen la creación de microclimas que pueden reducir la temperatura percibida entre tres y cinco grados centígrados en determinados espacios. Más sombra significa, más personas caminando, más convivencia y una mejor calidad de vida.

En una ciudad como la nuestra, donde el verano pone a prueba nuestra resistencia, cada árbol sembrado representa una inversión para las generaciones que vendrán.

UNA PROPUESTA SENCILLA QUE PUEDE CAMBIAR UNA COLONIA

Miles de personas utilizan diariamente el transporte urbano. Muchos estudiantes, trabajadores, adultos mayores y madres con niños pequeños esperan entre veinte y cuarenta minutos bajo el sol porque las paradas disponibles no cuentan con suficiente o ninguna sombra.

Hace algunas semanas, con el apoyo de una valiosa organización social, intentamos impulsar un proyecto de paradas verdes. La intención era crear espacios de espera más dignos mediante vegetación y mobiliario sencillo. Sin embargo, al depender de infraestructura pública, la propuesta requería procesos gubernamentales que finalmente no prosperaron.

Lejos de desanimarnos, entendimos algo muy importante: Existen acciones que los ciudadanos podemos iniciar sin esperar a que alguien más las haga realidad.

LA INVITACIÓN ES SIMPLE

Identifiquemos una parada de camión cercana a nuestra colonia. Marquemos el área de espera y, aproximadamente a seis metros de distancia, sembremos dos mezquites y dos bugambilias en cada extremo de una línea recta.

¿Por qué juntos?

Porque el mezquite es uno de los árboles más nobles de nuestra región. Está adaptado al clima sonorense, requiere poca agua, desarrolla una copa amplia y ofrece una sombra generosa. La bugambilia, por su parte, aporta color, belleza y una extraordinaria resistencia al calor. La combinación de ambos puede convertirse en el símbolo de una nueva forma de construir ciudad.

Si una familia, un comercio, un grupo de vecinos o una escuela adopta ese pequeño espacio y lo cuida durante dos años, habremos regalado sombra y dignidad a cientos de personas que diariamente utilizan el transporte público.

Y si además construimos una banca con madera reciclada, con polines reutilizados o con materiales que la propia comunidad aporte, estaremos demostrando que la creatividad y la solidaridad también florecen cuando existe voluntad.

EL FUTURO COMIENZA CON UNA PALA Y UNA PLANTA

Hace algunos años, el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) elaboró un valioso documento público titulado "Catálogo de Flora del Municipio de Cajeme", donde se presentan especies ideales para nuestro clima. Con mucho gusto compartiré este material con quienes deseen sumarse a esta iniciativa ciudadana.

Las ciudades más admiradas del mundo no nacieron únicamente por grandes inversiones; muchas comenzaron cuando sus habitantes decidieron apropiarse de los espacios públicos y convertirlos en lugares agradables para vivir.

Imagino el día en que alguien llegue a Ciudad Obregón y pregunte por qué nuestras calles están adornadas con bugambilias y nuestras paradas de camión ofrecen la sombra generosa de un mezquite.

Ese día podremos responder con orgullo que no fue obra de una sola institución ni de un solo Gobierno.

Fue el resultado de miles de ciudadanos que entendieron que el futuro no se espera... se siembra.

RETO DEL CIUDADANO RESPONSABLE

Esta semana identifica una parada de camión cercana a tu casa, tu escuela o tu trabajo. Imagina como podría verse dentro de dos años con dos mezquites, dos bugambilias y una banca construida por la propia comunidad. Después, comparte esa idea con tu familia, tus vecinos o tus amigos. Tal vez la transformación de Ciudad Obregón no comience con un gran presupuesto, sino con una conversación, una pala y el deseo de dejar una ciudad más fresca, más bella y más humana para quienes vendrán después de nosotros.

Respetuosamente

Antonio Reyes Vásquez

Gracias, estimado lector, por leer esta columna.

Cada semana nos encontraremos en este mismo espacio.

Ciudadano, conferencista, desarrollador de emprendedores y consejero empresarial.

NotasE@corporativoimpulso.com.mx


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