Una experiencia de participación ciudadana: Músicos Trabajando

El evento de impacto mediático en formato de festival mediante un quehacer musical y artístico permanente con frecuencia semanal


Como una alternativa a la gestión cultural paternalista que se practica desde los gobiernos y bajo una perspectiva de participación ciudadana, nace la iniciativa independiente Músicos Trabajando, A. C., que busca trascender el evento de impacto mediático en formato de festival mediante un quehacer musical y artístico permanente con frecuencia semanal, en múltiples espacios, con múltiples actores, hasta que la expresión estética sea, más que una excepción, lo cotidiano.

Como músico practicante y promotor cultural, he vivido esta experiencia de gestión colectiva traducida en más de 350 conciertos con frecuencia semanal. En estos participan y se vinculan múltiples actores que suman más de 800 músicos, recintos oficiales como el Kiosco del Arte, el teatro Emiliana de Zubeldía, los festivales FAOT y Fiestas del Pitic; espacios independientes como: El Mentidero, la Casa Ganfer, la Central Única de Trabajadores y el Comedor Golondrinas; plazas públicas en zonas rurales y urbanas, centros comunitarios, penitenciarios, educativos, gubernamentales, actores independientes, instituciones de gobierno, empresas, medios de comunicación públicos, privados y universitarios, así como la comunidad misma. Tal vinculación significa poner en diálogo y sortear la brecha entre jóvenes y mayores, entre expertos y legos, entre estudiantes y profesionales, entre artistas y audiencias; lo cual va teniendo resultados que se reflejan en una participación cada vez más grande y heterogénea.

En la parte formativa de Músicos Trabajando se encuentra el Festival Juvenil Música de Cámara Sonora (FJMCS), que se realiza desde 2016. En este, de nuevo incentivamos el diálogo a través de conversatorios, conciertos, conferencias y clases magistrales, con la participación de las diversas academias y agrupaciones de música de la entidad. De esta iniciativa han surgido nuevos ensambles que se suman al campo cultural con una actitud participativa, propositiva y crítica. Algunos de los jóvenes participantes actualmente se encuentran estudiando música en otros países y, en su oportunidad, siguen participando e inspirando a las nuevas generaciones de sonorenses. Dentro de esta actividad se entregan premios al mérito artístico en donde se privilegia el trabajo colectivo y el impacto social de su actividad, como respuesta a la formación tradicional que se centra en la competencia, el individualismo y el logro material.

Un elemento clave es que la forma de financiar esta iniciativa ha sido, principalmente, por las aportaciones voluntarias de las audiencias, mismas que se distribuyen entre artistas participantes como una manera de reconocer y dignificar el trabajo cultural y artístico, tan poco comprendido históricamente. Suman también las aportaciones, en efectivo y especie, de instituciones como la Universidad de Sonora, el Instituto Municipal de Cultura y Arte de Hermosillo, el Instituto Sonorense de Cultura, la Secretaría de Educación y Cultura, el Instituto Sonorense de la Juventud y la iniciativa privada.

La presente reflexión y el recuento de los hechos son a propósito de los 10 años que cumple el proyecto Músicos Trabajando y en el marco del reciente Festival Juvenil Música de Cámara Sonora 2026, que también puede ser un recuento de tensiones, luchas y resistencias frente al control estatal. Me parece necesario multiplicar esfuerzos de esta naturaleza a partir de las inquietudes y necesidades de la comunidad, donde las instituciones gubernamentales acompañen y potencien las capacidades de los agentes culturales mediante puentes de comunicación, espacios para el debate, andamiajes formales para la toma de decisión compartida; en otras palabras, mediante la praxis de mecanismos de participación ciudadana, más allá de la letra muerta que vive en las reglas de nuestro juego, valga el oxímoron.


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