Puede ser que no se piense mucho sobre lo que hoy sucede en el Medio Oriente; es una región lejana a México y suelen considerarse asuntos que solo les competen a ellos. Probablemente se crea que al país no le cause ningún efecto el conflicto mientras no se expanda a esta parte del mundo, considerándolos problemas particulares de algunos países.
Pero ese pensamiento podría haber tenido certeza en tiempos anteriores, cuando México todavía no se abría al mundo en intercambio comercial e inversión. Hoy en día, cuando el país ya se encuentra en un mundo global donde el intercambio con el exterior es un elemento fundamental de desarrollo, todo lo que suceda fuera le afecta.
Más aún cuando México es el primer socio comercial de los Estados Unidos; el comportamiento de la economía estadounidense impacta directamente en la economía nacional. Se observa que una de las principales materias primas de impulso a las economías del planeta está al alza, causando en muchas de ellas efectos negativos no previstos.
Para México, este movimiento al alza del barril de petróleo puede favorecerle por ser productor, pero también puede afectar su economía. Considerando que se importa el 60% de las gasolinas que van directamente al mercado de consumo de la sociedad y sus actividades productivas, cualquier incremento en su precio generaría inflación.
Por lo tanto, el incremento en el precio del barril de petróleo favorece al país, por un lado, pero le afecta al generar inflación en el consumo de gasolina de manera generalizada. Para poder equilibrar el gasto al exterior por su compra, el Gobierno tiene que mantener los precios aplicando el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se traslada al consumidor final. Esto afecta de manera temporal el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), aunque el impacto puede moderarse si los consumidores reducen la demanda y buscan alternativas más baratas.
Es un hecho que cualquier incremento en los combustibles tiene un efecto multiplicador extraordinario en la electricidad y en el costo del transporte de alimentos. Esto llega de manera directa al bolsillo de los ciudadanos al mermar su poder adquisitivo, que es precisamente lo que se busca proteger al controlar la inflación. Además, al incrementarse el precio del barril, los indicadores de crecimiento y desarrollo económico se ven afectados.
Lo que hoy se observa en la confrontación que se desarrolla en el Medio Oriente es que su terminación no está determinada para los próximos días, por lo que la incertidumbre en los precios del petróleo continuará. De alguna manera, esto afecta el desarrollo de la economía nacional, considerando que su principal socio comercial está involucrado en la confrontación. Además, está sobre la mesa de Estados Unidos y México la revisión del acuerdo comercial (T-MEC), que este año debe quedar renovado para continuar con el intercambio.
DEL ESCRITORIO
El comportamiento de la paridad peso-dólar está en constante movimiento en los mercados financieros, más ahora con la confrontación bélica en Medio Oriente; logró retomar los 18 pesos hace días para regresar nuevamente a los 17.67.
Se comenta en los mercados de inversores que es buen momento para invertir en petróleo por los precios que está alcanzando el barril, logrando importantes rendimientos mientras dure esta situación. Resulta interesante para la economía de México que empresarios nórdicos y taiwaneses se acerquen con el objetivo de invertir en diversas actividades, dándole un impulso importante al crecimiento de la Inversión Extranjera Directa (IED).




