El 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer

En nuestro tiempo, una nueva generación de mujeres ha adquirido conciencia de su deber ser, de sus potencialidades, de su extraordinaria inteligencia

El 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer

En todas las latitudes del mundo se escucharon las voces de las mujeres que ahora son gritos desesperados, emanados de gargantas que antes no emitían ni tan siquiera un "yo acuso".

En nuestro tiempo, las feministas no serán silenciadas por voluntad de tirano o Gobierno alguno. Eso sí, en algunos países serán reprimidas por aquellos que se resisten al cambio necesario para reconocer y otorgar los derechos elementales de las mujeres a la vida y a la salud; al trabajo, al descanso y a la recreación.

A través de la historia de la humanidad han quedado demostradas las formas de explotación inhumanas a las que han sido sometidas las mujeres por todo tipo de gobiernos: esclavistas, feudales, capitalistas y socialistas. Gobiernos insensibles formados por entes que han violado sistemáticamente los derechos humanos más elementales de aquellos seres que nos dan vida, cuidado, cariño y educación permanente.

En nuestro tiempo, una nueva generación de mujeres ha adquirido conciencia de su deber ser, de sus potencialidades, de su extraordinario grado de inteligencia y valentía. Día a día luchan sin descanso para obtener el lugar que les corresponde en el centro de la sociedad. La mujer de hoy no deja de luchar; dicen con sobrada razón: ¡se acabó la sumisión!

Lucha en su casa, en su trabajo y en la calle por hacerse valer y respetar. Asimismo, se afana por sus derechos elementales y por las reivindicaciones de su familia y semejantes. Algunas, lamentablemente, tienen que bregar sin descanso por sus hijas e hijos que les fueron arrancados de sus hogares por el crimen organizado y buscan afanosas los cadáveres o rastros humanos abandonados en campos de cultivo, montes, valles o barrios, ante la indiferencia e incapacidad de las autoridades o los guardianes del orden.

Otras afanan por medicamentos negados inexplicablemente para los niños que padecen cáncer o enfermedades terminales; exigen el establecimiento de guarderías infantiles arrancadas por la insensibilidad, arrogancia, indiferencia y el abuso gubernamental. Resisten ejemplarmente para no ser agredidas, vejadas, violadas o asesinadas en las calles sin vigilancia donde impera la inseguridad y la barbarie. Pelean por la negada justicia social.

Por su apasionada entrega al trabajo creador y productivo, son parte fundamental de la economía y motor del desarrollo de cualquier país. Históricamente ha quedado demostrado que este extraordinario ser humano pare, amamanta, cuida, educa, forma, orienta, guía y vigila permanentemente a sus descendientes. Sus orientaciones son fundamentales y categóricas para toda la vida. Valora, juzga y sentencia.

Entonces, cómo no reconocer, y siempre, el papel que desempeñan las mujeres que, en definitiva, deben estar en el centro de la sociedad. Por su esencia, las mujeres seguirán luchando por las causas más sagradas de la humanidad: la igualdad y la libertad.