Puede ser que hasta hoy no se hayan dado cuenta en algunos gobiernos de la importancia que tiene que en cada Estado y Municipio existan los programas de apoyo a las actividades productivas. Entendiendo que su permanencia nada tiene que ver con los cambios de Gobierno o de color partidista de las autoridades en turno, sino que son una necesidad de impulso a su economía.
Porque puede ser muy manifiesto el interés por hacer avanzar a las economías en el discurso de convencimiento a la sociedad de que todo va a estar mejor, pero si solo es eso, no cuenta. Porque lo que hoy sí cuenta en los estados y municipios son las acciones precisas de lo que demanda la sociedad para hacer que mejore su nivel de vida: impulsar el desarrollo productivo.
La historia ha demostrado que las economías avanzan cuando se impulsan las actividades primarias, la creación de valor agregado, el comercio y los servicios; y no con la creación continuada de impuestos por parte de los gobiernos para la obtención de más ingresos, cuando el impulso al desarrollo agropecuario, industrial y comercial lo puede hacer. De no hacerlo de esa manera, la sociedad no logra avanzar en los propósitos que se manifiestan de manera continua en los discursos y planteamientos que escucha.
Haciendo con ello que el avanzar para salir del subdesarrollo cada vez se vea más lejano, porque no solamente con decir lo que necesitan los sectores productivos se va a lograr, si no van junto con acciones. El decir y no hacer no resiste mucho, porque con el tiempo la sociedad entra en estancamiento y deterioro; si pasa mucho tiempo sin hacer lo necesario, costará más tiempo, dinero y esfuerzo.
Hoy vemos cómo muchas regiones del país están en modo de espera para lo que se pueda originar en el centro del país, a ver qué se puede rescatar para sus sociedades, cuando es necesario que se tenga un avance propio de cada Estado y Municipio para poder cambiar la fisonomía económica y social a partir de planes y programas locales. Y de manera efectiva, poder aprovechar los planes y los programas federales para complementar los que tienen los estados y municipios, y que de manera conjunta sean la palanca de su desarrollo.
Debe existir la claridad de que será la producción de bienes y servicios la que logrará que una sociedad salga adelante. En muchos estados y municipios no es suficiente decir que todo está bien cuando los productores agrícolas no tienen satisfacción para seguirlo siendo, y donde el avance industrial en algunos municipios está detenido porque no llegan las empresas que equilibran la economía generando derrama económica al crear nuevos empleos.
Donde el comercio y los servicios se encuentran en incertidumbre económica porque las economías de sus lugares no se mueven y estas actividades están en sobrevivencia más que en crecimiento. La importancia de que las autoridades se presenten ante los sectores productivos, no a preguntarles qué problemas tienen sino a proponerles programas integrales, lograría bastante certidumbre. Hoy ya no se requieren diagnósticos agropecuarios, industriales, comerciales y de servicios porque ya están y muchos; hoy lo que se ocupan son programas y acciones concretas para avanzar.
DEL ESCRITORIO
Poco se ve en el escenario de las informaciones correspondientes al sector agrícola, a pesar de que está cerca el proceso de recolección de los productos. Puede ser que los productores solo estén haciendo el itinerario de los recorridos que harán por las oficinas del sector como cada año, cuando debería ya haber quedado en la historia esa forma... En estos tiempos de cambio de precio del barril de petróleo en el mundo, lo que más preocupa a las economías es el comportamiento de la inflación, porque su aumento les podría descomponer todo... Lo que hoy está en la mesa de los pendientes de parte de los importadores es el retorno de los aranceles cobrados por Estados Unidos, que la Corte Suprema de ese país anuló, y cuyo reembolso iniciará en un plazo de 45 días.




