Al parecer, hasta hoy no se ha logrado entender entre sociedad y Gobierno lo que representa una región agrícola productiva como el Valle del Yaqui para el futuro alimentario del país. Porque se pudiera pensar que no se ha logrado reconocer que la población está en total crecimiento y cada día que pasa la demanda alimentaria es mayor, y eso da mucho para lograr producir más.
De manera continuada, los productores agrícolas han tenido que dejar la producción para lograr que su trabajo sea reconocido con una comercialización favorable con precios adecuados. Lo que ha hecho que, dentro de la programación para producir un cultivo como el trigo y el maíz, además de los financiamientos y los insumos, también se tenga que considerar el lograr buenos precios y apoyos.
Que después del análisis de esta ruta productiva se logre determinar que el avance del modelo de producción agrícola en el Valle del Yaqui no está avanzando como corresponde. Porque gobiernos van y vienen y el beneficio de ser productor agrícola cada vez se aleja más, cuando debería de ser a la inversa considerando la necesidad alimentaria de la población.
Y mucho puede ser porque no se precisó el criterio de la sociedad agrícola cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que en su ascenso les ha ido restando producción nacional. Haciendo que también en ese acuerdo comercial la regulación de los precios de las materias primas mexicanas fuera reguladas por el Mercado de Futuros de Chicago, restándole movilidad a los productores.
Y todo lo que hoy se ve de participación extranjera en la producción agrícola, conforme avancen los tiempos, irá en ascenso y para ello los productores agrícolas del Valle del Yaqui se deben preparar. Pero para mantenerse como una de las regiones agrícolas más importantes de México en las próximas décadas, tendrá que adoptar un modelo intensivo de tecnología, cultivos diversos y menor consumo hídrico.
Considerando los componentes que hoy presentan los mercados y, además, por su reducción progresiva de la disponibilidad de agua superficial producto de sequías prolongadas, esto permitirá que se realicen cambios estructurales en el modelo productivo, para que en el mediano plazo su producción no gire nada más alrededor del trigo, como por muchos años lo ha hecho.
En este proceso de cambio productivo no nada más se debe de pensar en la parte técnica, sino también en la organizacional, porque se requiere rediseñar circuitos de mercados y financiamientos. Donde los cultivos para las próximas décadas podrán ser cultivos alternativos de bajo consumo de agua, como cártamo, girasol, canola, garbanzo, frijol, maíz para elote y cebada. Además, los frutícolas de alto valor como hortalizas de climas cálidos, frutales de bajo consumo como la granada y la producción de higo como importantes alternativas de largo plazo.
Pero lo que sí es importante reconocer es que el Valle del Yaqui ha sido modelo de producción agrícola para el país y el mundo, y eso no lo deben de olvidar las nuevas generaciones de productores. La producción alimentaria no tendrá nunca terminación y lo que solo requiere es su adaptación a la realidad actual, donde se viven tiempos de cambio en su tecnificación para lograr mayor competitividad.
DEL ESCRITORIO
Un respiro de quince días se le dio al comportamiento de los precios al alza del barril de petróleo, que hoy disminuye en un 15% y queda en 92 dólares; por lo pronto, así van los precios del tipo Brent... El precio del oro y la plata, con base en la tregua de la confrontación en Medio Oriente, se elevó en un 3% para incrementarse a 4 mil 850.30 dólares y un 8% para ubicarse en 77.32 dólares, respectivamente... Es importante el análisis sobre el impacto en el crecimiento y desarrollo económico de México de la confrontación del Medio Oriente, porque además de la escalada en los precios del barril del petróleo, también se han presentado otros efectos.



