El espectáculo de Arriaga

El tema de los libros de texto gratuitos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en México, volvió a ser tema de atención recientemente

El espectáculo de Arriaga

El tema de los libros de texto gratuito de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en México, volvió a ser tema de atención recientemente al presentarse la destitución de Marx Arriaga como director de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg). Se ha mencionado en medios informativos que desde la misma SEP se le había solicitado hacer modificaciones en algunos textos, para incluir, principalmente, información sobre mujeres de gran significado histórico para el país, como Josefa Ortiz o Leona Vicario.

Otros cambios incluyen la modificación de imágenes consideradas estereotipadas, correcciones en redacción y lenguaje incluyente, revisión de contenidos de nivel preescolar, particularmente secuencias didácticas que no correspondían al desarrollo cognitivo esperado, adecuación de ejemplos, referencias culturales para hacerlos más representativos y menos ideologizados, entre varios más. Al negarse a hacerlo, se le removió de su cargo.

El espectáculo que montó tras la noticia de su despido, bien conocido en medios informativos y redes digitales, el que otra persona llegue a sustituirlo y los mencionados cambios a los libros de texto, no será suficiente para corregir algo que nació y creció con grandes equivocaciones. Nunca quedó clara la justificación para presentar unos libros que carecen de una sistematización pedagógica, que permitan seguir con claridad la secuencia de aprendizajes de los estudiantes, cómo contribuyen estos a su perfil de egreso y las formas de comprobar que al final de un ciclo escolar, se han logrado. Además, se habla de una supuesta base teórica, el humanismo, y la pedagogía de la liberación, principalmente, que no se observa cómo se insertan realmente dentro del nuevo modelo educativo.

Una reforma curricular parte de la recolección de datos cuantitativos y cualitativos que permitan hacer una medición objetiva de los alcances de un programa en particular, sus áreas fuertes y donde se requiera reforzar. No es estrictamente necesario el modificar todo un programa educativo, porque es muy probablemente que haya aspectos que sí han funcionado. Pero, en el caso de la llamada "nueva escuela", se pretendió desde su inicio el descalificar al currículo anterior por considerar que influía para que niños y niñas se volviesen egoístas y clasistas. Un argumento muy débil, ya que para esto se tendría que haber estudiado a los millones de niños que estudiaron bajo el modelo de Aprendizajes Clave, para determinar si realmente se presentan dichas características de personalidad, lo que por supuesto, no se llevó a cabo.

La nueva propuesta curricular ha privilegiado aspectos ideológicos en lugar de lo científico. Es lógico que cada gobierno diga tener las respuestas a los problemas educativos del país, pero éstas no deben basarse en un discurso, o en críticas a planes educativos pasados, sino en evidencias científicas. En este sentido, la prueba internacional PISA, mostró en sus resultados de 2022, serias deficiencias en matemáticas, lectura y ciencia, y competencia básica, en estudiantes que habían finalizado la secundaria. Se mencionó en la secretaría de educación que estos bajos niveles fueron producto del impacto de la pandemia de COVID 19. No obstante, en evaluaciones anteriores México ha obtenido resultados similares, indicando esto que no ha habido mejoría en el desarrollo educativo de niños, niñas y jóvenes, aclarando que no se trata de la totalidad de los estudiantes evaluados, sino de una mayoría suficiente para considerar los datos de manera significativa.

El proceso educativo de nivel básico, y en general, debe ser objeto de seguimiento y evaluación en México, para hacer los cambios necesarios que lleven a la población estudiantil a un real y consistente desarrollo de aprendizajes. Son acciones requeridas, no sólo cambiar al encargado de los libros de texto gratuitos.