Cada 16 de febrero, el santoral de la Iglesia Católica recuerda a figuras que dejaron huella por su testimonio de fe. En 2026, la jornada litúrgica está marcada por la memoria de Santa Juliana de Nicomedia, reconocida por su firmeza ante la persecución y su valentía en tiempos adversos.
Originaria de Nicomedia, en la actual Turquía, Juliana vivió entre los siglos III y IV, en un periodo especialmente hostil para los cristianos. Desde muy joven manifestó su decisión de permanecer fiel a Cristo, aun cuando ello implicaba enfrentarse a las autoridades romanas.
PATRONA DE LAS MUJERES EN TRABAJO DE PARTO
Santa Juliana de Nicomedia es recordada como patrona de las mujeres en trabajo de parto y protectora contra enfermedades. Vivió a inicios del siglo IV y sufrió el martirio durante la persecución del emperador Diocleciano, en el año 304, tras negarse a contraer matrimonio con un pagano y mantenerse firme en su fe cristiana.

Fue encarcelada, sometida a torturas y finalmente decapitada. La tradición relata que, mientras estaba en prisión, el demonio se le apareció disfrazado de ángel de luz para intentar engañarla y apartarla de su fe; sin embargo, Juliana reconoció el engaño y oró a Dios pidiendo fortaleza para no caer.
Por su valentía y confianza en Dios en medio del sufrimiento, hoy es invocada especialmente por mujeres embarazadas que piden un parto seguro, así como por quienes buscan alivio en momentos de enfermedad.
DEVOCIÓN DE SANTA JULIANA
La memoria de Santa Juliana ha trascendido el ámbito estrictamente religioso. A lo largo de los siglos, su imagen ha sido representada en templos, pinturas y relatos hagiográficos, especialmente en Europa. En distintos lugares se celebran eucaristías y actos de oración en su honor, resaltando su ejemplo de perseverancia.
Su historia invita a reflexionar sobre la fidelidad a los principios personales incluso en contextos difíciles, un mensaje que sigue vigente para muchos creyentes en la actualidad.




