El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma dentro de la tradición de la Iglesia católica. Además de la imposición de la ceniza, esta jornada está acompañada por normas específicas relacionadas con la alimentación, cuyo objetivo no es únicamente modificar la dieta, sino promover un sentido de penitencia, disciplina y reflexión espiritual.
Durante este día, la Iglesia establece dos prácticas principales: el ayuno y la abstinencia.
QUÉ ALIMENTOS NO SE DEBEN CONSUMIR Y CUÁL ES LA RAZÓN
La norma más conocida es la abstinencia de carne. Esto significa que no se pueden consumir carnes rojas ni carne de aves como res, cerdo, pollo o pavo.
La razón de esta restricción se debe a que la carne ha sido asociada con celebraciones, abundancia y festividad. Renunciar a ella representa un acto de sacrificio voluntario, una forma concreta de recordar el sentido de humildad y conversión que caracteriza la Cuaresma.
Además, en siglos pasados la carne era considerada un alimento de mayor valor o lujo en comparación con otros productos.
QUÉ SÍ SE PUEDE COMER Y POR QUÉ ESTÁ PERMITIDO
Está permitido el consumo de pescado y mariscos, así como alimentos de origen vegetal como verduras, frutas, legumbres, cereales y semillas.
El pescado se permite por razones históricas y simbólicas. Tradicionalmente, no era considerado un alimento festivo, sino sencillo y común en muchas comunidades. Además, el pez es uno de los símbolos más antiguos del cristianismo, utilizado por los primeros creyentes como signo de identificación.
Por su parte, los productos vegetales representan una alimentación más simple. Optar por comidas sencillas refuerza el espíritu de moderación y desapego que propone la Cuaresma.
En cuanto al ayuno, este implica realizar solo una comida fuerte al día, pudiendo complementarse con dos ingestas ligeras que no equivalgan a otra comida completa.
La Iglesia enseña que estas normas no deben vivirse como una obligación mecánica, sino como una oportunidad para reflexionar, fortalecer la fe y practicar la solidaridad. El ahorro generado por una alimentación más sencilla puede destinarse a actos de caridad, reforzando así el sentido social de la Cuaresma.




