La relación entre la alimentación y el descanso volvió a colocarse en el centro de la conversación científica luego de que un estudio realizado por la Universidad de Granada revelara que los alimentos consumidos durante la cena pueden influir directamente en la calidad del sueño y hasta en las decisiones alimenticias del día siguiente.
La investigación, publicada en la revista científica European Journal of Nutrition y difundida por Euronews, analizó durante 14 días consecutivos los hábitos de personas con obesidad en condiciones de vida real, fuera de laboratorio, con el objetivo de conocer cómo las cenas afectan el descanso nocturno.
ESTOS ALIMENTOS CONVIENE COMER EN LA CENA
Los resultados mostraron que las cenas ricas en hidratos de carbono complejos, pescado azul y aceite de oliva se relacionan con un sueño más reparador, menos interrupciones durante la noche y una mejor sensación de descanso al despertar.
En contraste, consumir alimentos con alto contenido energético, grasas, colesterol, frituras, carne roja o alcohol antes de dormir se asoció con noches menos tranquilas y un descanso fragmentado.
Los investigadores aclararon que se trata de un estudio observacional, por lo que no se puede afirmar que modificar la cena provoque automáticamente cambios en el sueño. Sin embargo, los hallazgos sí muestran una relación importante entre la calidad de la alimentación nocturna y el descanso.
LOS ALIMENTOS QUE PODRÍAN AYUDAR A DORMIR MEJOR
El estudio señala que ciertos nutrientes tienen efectos positivos en el organismo antes de dormir. Por ejemplo, los hidratos de carbono complejos favorecen la producción de serotonina y melatonina, hormonas vinculadas con la conciliación del sueño y el descanso profundo.
Asimismo, el pescado azul aporta ácidos grasos omega-3, mientras que el aceite de oliva contiene grasas insaturadas que podrían contribuir a mejorar la calidad del sueño.
Los especialistas encontraron que quienes eligieron este tipo de cenas reportaron menos despertares nocturnos y una sensación de mayor descanso al día siguiente.
DORMIR MAL TAMBIÉN AFECTA LO QUE SE COME AL DESPERTAR
La investigación también descubrió que la relación entre alimentación y sueño es bidireccional. Es decir, no solo la cena influye en el descanso, sino que dormir mal también modifica las elecciones alimenticias del desayuno.
Según los datos analizados, las personas que tuvieron un sueño interrumpido o de baja calidad consumieron más azúcares y menos fibra al despertar. En cambio, quienes descansaron mejor optaron por desayunos más saludables, integrados por frutas, cereales integrales y lácteos bajos en grasa.
Además, el estudio detectó que las personas que despiertan más tarde suelen consumir una mayor cantidad de calorías durante la primera comida del día.




