Durante la infancia, las madres suelen ser quienes sostienen el cuidado cotidiano de sus hijos. Con el paso de los años, esa dinámica cambia y muchas familias enfrentan un nuevo desafío: acompañar a las madres adultas mayores de manera digna, respetuosa y cercana.
Especialistas de la UNAM y del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias coinciden en que el cuidado no debe centrarse únicamente en la salud física, sino también en el bienestar emocional, la autonomía y la seguridad de las personas mayores.
EL CUIDADO TAMBIÉN ES ESCUCHAR
Verónica Montes de Oca, coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM, explicó que en México el cuidado sigue marcado por roles de género, donde las hijas suelen involucrarse más en el acompañamiento diario.
La investigadora subrayó que cuidar implica respetar las decisiones y formas de vida de las madres mayores. Añadió que la vejez actual puede extenderse durante décadas, lo que obliga a las familias a prepararse para procesos de cuidado a largo plazo.
Por su parte, la psicóloga María Montero y López Lena señaló que la relación construida durante la infancia influye en la forma en que hijos e hijas acompañan a sus madres en la adultez. Explicó que los vínculos afectivos pueden fortalecerse mediante comunicación constante, escucha y convivencia significativa.
Entre las principales recomendaciones destacan mantener contacto frecuente, dedicar tiempo de calidad, escuchar sin minimizar emociones y detectar señales de alerta como aislamiento, irritabilidad o abandono del autocuidado.

SALUD FÍSICA Y EMOCIONAL
La geriatra Daniela Cataneo Piña recordó que el bienestar en la vejez se construye desde etapas tempranas de la vida mediante hábitos saludables y atención médica oportuna.
Indicó que después de los 65 años es recomendable acudir a una valoración geriátrica para detectar enfermedades como diabetes, hipertensión o problemas cardiacos. También recomendó vigilar cambios físicos o cognitivos, mantener una alimentación equilibrada, promover actividad física y actualizar esquemas de vacunación.
Además, destacó el papel de la familia para apoyar tratamientos médicos, organizar medicamentos y acompañar emocionalmente a las madres mayores.
RESPETAR SU AUTONOMÍA
Los especialistas coincidieron en que el cuidado integral debe reconocer a las madres adultas mayores como personas con capacidad de decisión, necesidades afectivas y deseo de seguir participando activamente en la vida familiar y social.




