Un hallazgo científico cambió lo que se creía sobre la distribución de los tiburones en el planeta. Investigadores captaron por primera vez a un tiburón dormilón nadando en aguas de la Antártida, un lugar donde durante mucho tiempo se pensó que estos animales no podían sobrevivir.
El avistamiento fue captado por una cámara submarina instalada por científicos del Centro de Investigación Oceánica Minderoo-UWA cerca de las islas Shetland del Sur, a unos 500 metros de profundidad. Las imágenes se dieron a conocer en febrero de 2026 y sorprendieron incluso a los especialistas.
El tiburón, que medía entre dos y tres metros de longitud, nadaba tranquilamente en aguas cercanas al punto de congelación. Según los investigadores, sería el primer registro de un tiburón dormilón en aguas antárticas.
De acuerdo a un artículo de National Geographic, este descubrimiento demuestra que los tiburones pueden habitar prácticamente cualquier rincón del océano, incluso en ambientes extremos.
LOS SECRETOS DE SUPERVIVENCIA DE LOS TIBURONES
Los tiburones dormilones, grupo que incluye al famoso tiburón de Groenlandia, son animales de gran tamaño que viven en aguas frías y profundas, principalmente en el Ártico y el Pacífico Norte.
Estos tiburones tienen un metabolismo extremadamente lento. Su velocidad máxima es inferior a 4 kilómetros por hora y su crecimiento anual es de menos de un centímetro. Este estilo de vida pausado les permite conservar energía y adaptarse a las bajas temperaturas.
Además, pueden vivir muchísimo tiempo: algunos estudios estiman que ciertas especies podrían superar los 400 años de vida.
Otra clave de su resistencia al frío está en la composición química de su cuerpo. Sus tejidos contienen grandes cantidades de urea y de una sustancia llamada TMAO, que protege sus proteínas y les permite funcionar en aguas cercanas al punto de congelación.

UN HALLAZGO QUE ABRE NUEVAS PREGUNTAS
Los científicos consideran este avistamiento extremadamente raro, ya que los tiburones dormilones suelen vivir en solitario y a grandes profundidades.
Una de las hipótesis es que la cámara estaba ubicada en un pequeño corredor de agua ligeramente más cálida, lo que podría permitir a estos animales desplazarse más al sur de lo habitual.
El descubrimiento plantea nuevas preguntas para los investigadores como si este tiburón llegó por casualidad o si existe una población que habita regularmente en la región antártica.




