El uso de inteligencia artificial generativa se ha vuelto común entre estudiantes universitarios. En 2025, cerca del 90 por ciento de 1,100 alumnos encuestados en universidades de Estados Unidos admitió usar estas herramientas para tareas que van desde redactar trabajos hasta comprender conceptos difíciles.
Sin embargo, más allá del debate sobre trampas académicas, algunos investigadores advierten que el mayor riesgo es que los estudiantes dejen de desarrollar habilidades de pensamiento por depender de respuestas automáticas.
Un grupo de economistas decidió explorar si la inteligencia artificial puede utilizarse de forma distinta: como tutor que guíe el razonamiento en lugar de ofrecer soluciones inmediatas.
UN TUTOR DE IA DISEÑADO PARA HACER PENSAR
Los investigadores crearon Macro Buddy, una herramienta basada en un GPT personalizado que funciona sin acceso a internet y que fue entrenada con materiales específicos de un curso de macroeconomía de la Universidad de Wisconsin-La Crosse.
A diferencia de los chatbots tradicionales, Macro Buddy no proporciona respuestas completas. En cambio, formula preguntas para guiar a los estudiantes en su proceso de razonamiento.
Por ejemplo, si un alumno pregunta por qué una reducción de precios puede aumentar el gasto de los consumidores, el sistema responde con preguntas sobre el poder adquisitivo o la relación entre precios y consumo, obligando al estudiante a conectar los conceptos y explicar su lógica paso a paso.
El experimento incluyó a 140 estudiantes divididos en cuatro grupos: quienes estudiaron solos, quienes trabajaron en equipo, quienes usaron Macro Buddy individualmente y quienes combinaron el tutor de IA con trabajo en grupo.

RESULTADOS: MEJORES CALIFICACIONES CON IA Y COLABORACIÓN
Tras varios exámenes presenciales sin acceso a herramientas externas, los resultados mostraron diferencias claras. El grupo que utilizó Macro Buddy junto con discusiones entre compañeros obtuvo las calificaciones promedio más altas.
Los estudiantes que usaron la herramienta de forma individual también superaron a quienes estudiaron completamente solos. En contraste, los grupos que solo trabajaron en equipo sin apoyo de inteligencia artificial mostraron mejoras menores.
Según los investigadores, la clave está en cómo se diseña la tecnología. Una IA que entrega respuestas puede reemplazar el pensamiento, pero una que hace preguntas puede reforzar el aprendizaje. Además, el trabajo con compañeros añade un elemento que la IA no puede ofrecer: discusión, responsabilidad social y exposición a diferentes formas de razonar.
El estudio sugiere que, más que evitar la inteligencia artificial en la educación, el desafío está en integrarla de manera que impulse el pensamiento crítico y no lo sustituya.





