Maestros y alumnos de la Universidad de Sonora, Campus Navojoa, están realizando una investigación sobre el uso del veneno de dos serpientes --la víbora de cascabel y la porthidium yucatanicum-- para el tratamiento contra el cáncer.
Max Vidal Gutiérrez, responsable de este proyecto de investigación que se realiza en el Laboratorio de Bioquímica y Toxicología, a cargo de los académicos Edgar Felipe Morán Palacio y Luis Alberto Zamora Álvarez, informó que actualmente trabajan con el potencial antiproliferativo de ambos venenos.
Indicó que entre las principales fuentes de exploración que tratan de abordar están las plantas, pero eso no significa que no existan otros tipos de compuestos más complejos o biomoléculas que puedan ejercer efectos antiproliferativos, esto en la línea de investigación, particularmente en la parte de descubrimiento.
"En los últimos años ha habido un gran auge en cómo diferentes tipos de compuestos naturales, de origen animal, como los venenos, también presentan diferentes actividades biológicas; por ejemplo, los escorpiones o las serpientes, y de hecho somos una zona donde hay una gran cantidad de animales venenosos, que son una fuente para poder explorar", señaló.
Vidal Gutiérrez, académico adscrito al Departamento de Ciencias Químico Biológicas y Agropecuarias, explicó que, considerando la naturaleza de los venenos, que son una mezcla de diferentes tipos de proteínas, con diversos tamaños y peso molecular, en la primera etapa de la investigación se realiza la separación de sus componentes por diferente tamaño y naturaleza química de los propios péptidos que lo conforman.
"Después de eso se hacen pruebas con las diferentes fracciones directamente sobre las líneas celulares, que en este caso utilizamos líneas celulares de cáncer, enfermedad de mayor relevancia en salud pública", detalló.
"Los primeros ensayos que hemos realizado han sido particularmente con uno de los cánceres de mama más agresivos, que es el triple negativo, y hemos encontrado que algunas fracciones presentan actividad antiproliferativa", añadió.
Vidal Gutiérrez mencionó que en el proyecto de investigación participa el doctor Jorge Jiménez Canale, así como la estudiante de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico, Fernanda Paola Lagarda Duartes, y el alumno de la Maestría en Ciencias de la Salud, José Emilio Parra Sesma.
"El impacto que tiene la colaboración de los estudiantes en este tipo de proyectos es en su formación académica, ya que, para poder dominar todos los aspectos que tienen estos proyectos multidisciplinarios, necesitan dominar diferentes áreas de las ciencias biológicas, desde la parte básica que es la química, la parte biológica, la bioquímica y, cuando hablamos de composición de venenos, está la parte patológica", explicó.
Por su parte, Fernanda Paola Lagarda, estudiante de octavo semestre de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico del campus Navojoa, dijo que decidió formar parte de este proyecto de investigación, porque le llamó su atención entender cómo sustancias, que comúnmente se perciben como dañinas, pueden llegar a tener un alto potencial terapéutico en enfermedades como el cáncer.
.




