Organizaciones de la Sociedad Civil: un jardín recuperado

La labor realizada por las OSC podría medirse en términos de los recursos que proporcionan a sus usuarios

Organizaciones de la Sociedad Civil: un jardín recuperado

En "El jardín secreto" de la autora Frances Hodgson Burnett, se relata la historia de Mary, una niña que queda huérfana y habita ahora en una gran mansión, rodeada de hermosos jardines. Esta nueva residencia simula protegerla, pero en el fondo, no la hace sino experimentar un profundo abandono. El destino de Mary la lleva a descubrir un jardín amurallado y guardado en llave. A pesar de que este nuevo jardín se encuentra rodeado de otros tantos parecidos, es distinto: Mary puede verse reflejada en él, en su olvido, en su desatención, en su abandono.

La gran metáfora de esta obra literaria nos habla de la alta desprotección en la que, como personas, podemos encontrarnos en diferentes situaciones de la vida. En mi tesis de maestría se manifiesta una realidad social: los pacientes infantiles de oncología y sus familias deben superar una y mil barreras de atención y dificultades para el acceso a la salud a nivel público. Este es solo un ejemplo. Familias en movilidad humana, mujeres víctimas de violencia, personas con discapacidad, adultos mayores, entre muchos otros grupos se asemejan un tanto a Mary, de "El jardín secreto", en su calidad de huérfanos, pero en este caso, de la estructura social. A la par, la novela nos habla de cómo un jardín se puede recuperar y hacer que vuelva a la vida.

"—Ya llega la primavera —dijo el jardinero, —hasta se puede oler.

Mary olfateo y pensó que así era, efectivamente."

(El jardín secreto, Frances Hodgson Burnett)

Para Alberto J. Olvera, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) tienen un espacio de interacción entre la espera política y la económica. Es por eso que son también llamadas "organizaciones del tercer sector", pues cubren necesidades que en muchas ocasiones ni el Estado ni el sector privado cumplen.

El Estado ha demostrado ser incapaz de cumplir todas las demandas. La iniciativa privada tiene otros intereses. Nacen entonces estos vacíos de acción y es ahí donde interviene la sociedad civil organizada: recuperando jardines secretos y en abandono.

La labor realizada por las OSC podría medirse en términos de los recursos que proporcionan a sus usuarios/as: alimento, vestido, medicamentos, refugio, asistencia económica. Pero hay un elemento que resulta incalculable en el trabajo realizado: el sostenimiento de la vida. Bajo el contexto de vulneración en el que muchos grupos sociales viven, las OSC resultan espacios que fomentan herramientas colectivas para enfrentar la adversidad. La agencia, en términos de Foucault, es esta capacidad de resistir para transformar el entorno. Capacidad que los colectivos organizados manifiestan según sus diversas sensibilidades. Es apremiante entonces visibilizar su esfuerzo en la construcción constante de resistencias.

En la actualidad participo en un proyecto de investigación que lleva el nombre "Desplazamientos familiares y espirales de violencia", dirigido por la Dra. Mónica Toledo González. En él hemos realizado trabajo de campo en diversas OSC que atienden a personas migrantes. Dentro de sus complicadas realidades, se puede observar también cómo su presencia en estos espacios revitaliza jardines interiores: la esperanza, dignidad, proyección a futuro, sentido de pertenencia entre otros valores son fortalecidos y son manifestaciones casi tangibles de la resistencia colectiva a la adversidad. Me es importante señalar cómo el acercamiento con estas OSC desde la investigación social propicia una construcción de conocimiento colaborativo, situado y comprometido.

Esta lógica hace eco en campos ya recorridos con el trabajo comunitario. Desde la educación social con Paulo Freire o en la importancia del sentido de la vida (logoterapia) de Viktor Frankl para poblaciones que han experimentado el trauma. De igual manera, la doctora Teresa Fernández de Juan propone el arte como estrategia ideal para el enfrentamiento de distintas formas de violencia. Es por eso que las OSC que incorporan disciplinas artísticas como recursos de resistencia, ayudan a construir espacios emocionales en los cuales es posible canalizar los muchos males vividos.

"—He robado un jardín —dijo Mary muy deprisa. —[...] Nadie tiene derecho a quitármelo. Yo me preocupo del jardín y ellos no."

(El jardín secreto, Frances Hodgson Burnett)

En contextos de vulnerabilidad, el arte es una herramienta de resistencia. Las OSC tienen la capacidad de trabajar por mejores condiciones para las personas. Gracias a ellas, las y los usuarios pueden ejercer la mencionada capacidad de agencia, pero también recuperar la capacidad de imaginar mejores futuros, pueden construir comunidad en un contexto donde otros sistemas les han fallado. Aquí entra el arte como herramienta idónea.

A través de espacios de escritura, música, teatro, collage, juego, clown y muchas otras disciplinas creativas, he sido testigo de cómo diversas OSC cumplen con sus objetivos.

Por ejemplo, he conocido al voluntariado del Hospital Infantil del Estado de Sonora que con dinámicas lúdicas y caracterización de personajes provocan un ambiente de buen humor en los pisos de Cirugía y Ortopedia y de Oncología, ayudando a sobrellevar momentos de tensión para niños, niñas y sus familias.

He visto avivar los ánimos la noche de Año Nuevo en la Casa del Migrante Caritas en San Luis Potosí, gracias a juegos con pelotitas y música, donde chicos y grandes de múltiples naciones se integraron, dejando por un momento de lado diferencias, cansancios y desventuras pasadas.

Estuve en un festejo donde niños y niñas del comedor Pan y Vida compartieron botanas y valores, amenizado por un rapero que les presentó el arte de la improvisación. Dicha celebración fue organizada por las vecinas de la colonia.

He sido espectador de un partido de beisbol entre un voluntario y un paciente en resguardo dentro del área de niños quemados. Los protocolos de aislamiento no fueron suficientes para impedir que el juego se llevara a cabo incluso a la distancia.

En todos estos momentos, la imaginación y la voluntad roban jardines, los recupera del abandono, los trabaja, resiste en ellos.

"Dijo Dickon riéndose:  —Eso le divertirá y no hay nada mejor para las enfermedades que la risa."

(El jardín secreto, Frances Hodgson Burnett)

En El jardín secreto, nadie salva el jardín desde afuera. Son las personas que lo habitan quienes lo transforman poco a poco, con atención, cuidado y voluntad. Siguiendo esta lógica, no es cuestión de esperar a que el Gobierno o grandes empresas prioricen la atención a necesidades específicas de la población. Es la sociedad civil organizada quien encuentra estos vacíos y ve en ellos oportunidad para habitarlos desde adentro.

Las OSC no cambian el mundo mediante grandes gestos heroicos. Lo hacen a pequeños pasos, sumando habilidades, dando asistencia, construyendo resistencias en junto. Superando el abandono del sector público, que induce alianzas endebles con ellos. Enfrentando obstáculos económicos, administrativos, políticos y demás. Las OSC transforman el mundo al generar jardines donde todas y todos podemos volver a florecer.


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