¿Gobierno interlocutor serio?

A pesar de que el Gobierno ha sido cambiante en sus colores y propósitos políticos, lo que no ha cambiado es su forma de ejercer el servicio público

¿Gobierno interlocutor serio?

Se puede considerar que, a pesar de que el Gobierno ha sido cambiante en sus colores y propósitos políticos partidistas, lo que no ha cambiado mucho es su forma de ejercer el servicio público. Porque no ha existido un diferencial extraordinario que permita manifestar que las cosas van a ser totalmente diferentes porque ahora existe una visión hacia adelante que permitirá hacerlo.

Pero los años han indicado que eso no va con la velocidad que hoy requiere la sociedad y lo demandan los tiempos para evitar permanecer en el subdesarrollo por muchos años más. Y es muy importante establecer que, cuando se habla de subdesarrollo, no nada más es a nivel nacional, sino que también alcanza de manera directa a los estados y los municipios del país.

Donde a veces los avances económicos que presentan las grandes ciudades y las importantes decisiones del Gobierno federal solo son dirigidos, para estas entidades porque no llegan a impactar más allá. Y esa ha sido una práctica histórica en el país que todavía no se ha logrado superar, porque a veces es cuestión de recursos económicos o de ejercicio del mismo lenguaje político práctico en todos los niveles. Lo que ha logrado que se hayan acumulado muchas razones de desconfianza de la ciudadanía hacia el ejercicio del Gobierno por su desempeño institucional y rasgos antiguos que todavía permanecen.

Haciendo que gran parte de la ciudadanía perciba que partidos y representantes gubernamentales no cumplan realmente con lo que demanda la sociedad, considerando que el sistema político es un cuento. Donde mucho tiene que ver el comportamiento que hoy se tiene por parte del ejercicio público originado a partir de la designación electoral, donde el compromiso debe de ser completo.

Pero para lograr cumplir con lo que se acordó y se dijo, el horizonte político de los funcionarios públicos hoy está más dirigido a alcanzar nuevas posiciones políticas, dejando de lado el compromiso ciudadano. Todavía no se puede entender por parte de la ciudadanía cómo se puede asimilar la ahora "democracia adelantada" cuando existen bastantes problemas por resolver en la sociedad que son prioritarios.

Y es ahí cuando la sociedad va perdiendo la confianza en los procesos electorales, porque no se hace lo que se dijo y no se cumple con lo establecido en los compromisos por llegar. Para poder comprobar si existe el convencimiento ciudadano de un proceso electoral, solo es cuestión de analizar las estadísticas de los porcentajes reales de participación en el depósito de los sufragios.

Hoy en día, en este siglo XXI, lo que demanda la sociedad es el rediseño de la hoja de ruta con que se han operado los procesos electorales, donde el que hoy ejerce una posición ya quiere otra sin cumplir. Lo que puede considerarse como lícito, pero eso procede cuando los tiempos para hacerlo son los viables y también cuando lo comprometido con la ciudadanía está completado.

Cuando eso suceda es que realmente se estará entendiendo lo que demanda una ciudadanía que cada vez quiere vivir mejor, como se dice en los planteamientos que manifiesta. Lo que lograría que la confianza en los procesos electorales y en el ejercicio de Gobierno se logre robustecer a partir de la confianza ciudadana al eliminar esas prácticas.

 

DEL ESCRITORIO

Puede ser que muchas personas no lo hayan detectado, pero la sociedad actual se encuentra en una dinámica diferente a como venía desarrollándose en otros tiempos; por un lado, el avance de la tecnología que está impactando bastante en la sociedad y, por otro lado, la geopolítica que está indicando cuál será el futuro del mundo... Por si alguien no lo ha notado, el dólar con respecto al peso mexicano no se ha disparado como pudiera haberse pensado por las crisis generadas por el petróleo a partir de la confrontación en Medio Oriente... La apuesta en las negociaciones del T-MEC es que los tres países apliquen la "Ley del Serrucho", no nada más uno de ellos, para que sea benéfico para los tres y continúe.