El futuro de México

La llegada de un niño a un hogar representa en el plano social la fundación de la principal institución que tiene el ser humano: la familia

El futuro de México

A propósito del Día del Niño, en el que aprovechamos la fecha para festejar en grande a quienes decimos son la alegría del hogar, las niñas y los niños, debemos también entender como adultos el rol tan importante que juegan en nuestra comunidad y cómo ellos, sin quererlo ni buscarlo, terminan por determinar en gran medida la manera en la que vivimos como sociedad.

Primero, la llegada de un niño a un hogar representa en el plano social la fundación de la principal institución que tiene el ser humano: la familia. Es decir, cuando el milagro de la vida se hace presente en una pareja, se consolida algo más que buenos momentos y sentimientos; también representa de manera implícita la entrada a la que podemos considerar la institución fundamental de la vida del ser humano en sociedad.

Por eso, poner atención a la niñez es fundamental si queremos entender la manera en la que vivimos, ya que la calidad de vida que tengan ellos será el reflejo de lo que somos como sociedad.

Es por lo anterior que considero relevante poner sobre la mesa algunos datos y temas que pueden ayudarnos a reflexionar sobre esto. En nuestro país hay casi 35 millones de niñas y niños de 0 hasta los 14 años, lo que representa un 25% de la población total de nuestro país.

Recientemente hemos visto casos donde la niñez mexicana está pasando por momentos complejos en su formación, donde surge la pregunta: ¿qué debe hacer el Gobierno para mejorarlo? Noticias como la de Sonoyta, donde un par de menores de edad le juegan una broma a su amiga —también menor de edad— que termina convirtiéndose en un asesinato grabado, así como también las escenas recientes en Cajeme, donde un menor fue detenido por presuntos robos e intentó escapar de las autoridades, nos hacen repensar si vamos por el camino adecuado en la formación de nuestras infancias.

Una cosa es segura: el Gobierno llega hasta cierto punto en la conducta que tengan estos menores en la sociedad; sin embargo, gran parte de la formación se encuentra dentro del hogar, sobre todo la que está ligada a cuestiones como los valores y la ética. Esto, al final, termina por impactar de manera directa en la vida de todos los habitantes de una comunidad ya que, por lo regular, olvidamos que la ciudad en que vivimos es simple y sencillamente una extensión de nuestro hogar.

Una vez entendido lo anterior, reconociendo que la base es el hogar, llega el momento de comprender qué puede hacer el Gobierno y hasta dónde puede entrar para formar a las infancias y prepararles para una vida futura en su comunidad.

Primero, desde la educación: incluir nuevamente en el material educativo materias con temáticas como el civismo, valores y cultura, entre otras, podría complementar la formación de tantas niñas y niños que todos los días entran a las aulas. Asimismo, el contenido que la niñez mexicana consume en Internet, con material muchas veces fuera de la realidad y creando falsas expectativas, podría ser una de las rutas a seguir en búsqueda de mejorar las condiciones de los infantes en nuestro país.

Sin duda, lo más importante es tener ciudades amigables con los niños en las que la protección de sus derechos sea la brújula que determine muchas de las decisiones que se tomen en la esfera pública. Por lo que este Día del Niño, además de festejar con la alegría que caracteriza a las infancias, también debemos recordar que es nuestro deber poner las condiciones para su felicidad y, sobre todo, su formación.

borbonmanuel@gmail.com