Al alza los casos de políticos con síntomas de ser candidatos

No es coincidencia que comencemos a ver a políticos aumentar sus visitas a municipios que antes no formaban parte de su agenda habitual

Al alza los casos de políticos con síntomas de ser candidatos

En política, si algo nos han enseñado a las y los sonorenses, es que no hay garantías: lo que hoy parece ser, mañana puede dejar de ser; y lo que hoy dicen que no será, mañana puede terminar siendo. Paradójicamente, aquello que finalmente ocurre muchas veces no requiere anuncio oficial, conferencia de prensa ni destape partidista. Son señales más sutiles, pero igual de claras para quienes siguen con atención el movimiento del tablero público.

En Sonora, por ejemplo, parece que los casos de políticos con síntomas de ser candidatos comienzan a ir al alza. De repente, la conversación política en el Estado giró drásticamente hacia un solo tema: la elección para la gubernatura. La pregunta que empieza a escucharse en distintos espacios es inevitable: ¿qué tan grande será el pastel?

No es coincidencia que comencemos a ver a políticos aumentar sus visitas a municipios que antes no formaban parte de su agenda habitual, así como la multiplicación de entrevistas en medios, las reflexiones públicas sobre el futuro del Estado y las publicaciones en redes sociales donde la palabra "Sonora" aparece más veces de lo normal. También empiezan a surgir diagnósticos amplios, llamados a la unidad, mensajes de conciliación y propuestas que miran más allá del presente inmediato.

Aunque la elección de 2027 aún se encuentra lejos en términos formales, en política los procesos rara vez comienzan cuando lo marca la ley. Por eso no sorprende que distintos nombres empiecen a aparecer con mayor frecuencia en la conversación pública.

En ese tablero político comienzan a mencionarse distintos perfiles. Por un lado, dentro de la coalición en el Gobierno suenan nombres como Célida López, Javier Lamarque, Lorenia Valles, Froylán Gámez y Heriberto Aguilar. Por otro, desde la oposición también aparecen figuras como Antonio Astiazarán, Damián Zepeda, Luis Donaldo Colosio y Lilly Téllez. Todos ellos, desde distintos espacios, encuestas y análisis, forman parte de la conversación política que empieza a perfilar el escenario rumbo a 2027.

Cada uno, desde su propia trinchera, ya empezó a —como decimos los sonorenses— "chambear". Algunos lo hacen fortaleciendo bases y estructuras partidistas; otros recabando apoyos de distintos actores y grupos con peso político, como sindicatos o gremios. Hay quienes aprovechan posiciones legislativas o partidistas para posicionar temas, y otros que proyectan su presencia desde espacios de influencia nacional.

Lo cierto es que Sonora, en política, suele ser impredecible. Y más en este tipo de elecciones donde, aunque algunas encuestas ya apuntan hacia un solo partido como posible ganador, los márgenes de diferencia siguen siendo —según distintos analistas— perfectamente remontables durante una campaña.

Sin embargo, este escenario también plantea un reto importante para quienes aspiran a competir: ser congruentes con las responsabilidades que hoy les fueron conferidas por la confianza popular.

La ciudadanía espera que quienes ocupan cargos públicos mantengan el foco en su función principal: gobernar, legislar o administrar con resultados. La aspiración política es legítima y forma parte natural de la vida democrática. Lo que no sería saludable para la confianza pública es que el servicio público se convierta únicamente en antesala electoral.

Aún falta tiempo para que las candidaturas se definan, para que los partidos tomen decisiones y para que las alianzas se acomoden en el tablero. Sin embargo, algo empieza a ser evidente: como dirían en el boxeo, "hay tiro en la casa", y en Sonora el ring político comienza a tomar forma.