La República Democrática del Congo (RDC) elevó a 999 el número de personas fallecidas por el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, de acuerdo con el más reciente boletín del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Hasta el 20 de julio, las autoridades sanitarias contabilizaron 2 mil 473 casos confirmados, incluidas las defunciones, lo que representa una tasa de letalidad de 40.4 por ciento. Además, 737 pacientes permanecen en aislamiento u hospitalización, mientras que 482 personas se han recuperado de la enfermedad.

VIGILANCIA SANITARIA SIGUE SIENDO PRIORIDAD
El brote afecta a las provincias de Ituri, considerada el epicentro, además de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. El INSP advirtió que el seguimiento de contactos continúa siendo insuficiente, por lo que pidió reforzar las labores de vigilancia para contener la propagación del virus.
Aunque la epidemia permanece en una fase de transmisión sostenida con alta circulación viral, las autoridades señalaron que en las últimas 24 horas no se detectaron nuevos casos en otras zonas sanitarias, un indicio de estabilización geográfica. Sin embargo, aclararon que estos datos deben interpretarse con cuidado debido a retrasos en la notificación y consolidación de la información.
El brote, originado en Ituri, también alcanzó a Uganda. Sin embargo, ese país dio de alta al último paciente hospitalizado tras confirmar 20 contagios, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC. Con ello inició el periodo de 42 días sin nuevos casos requerido para declarar el fin del brote.
La actual epidemia corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre 30 y 50 por ciento y para la que no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que mantiene como alto el riesgo de expansión en África subsahariana y bajo a nivel mundial.
Este brote es el tercero más grave registrado por ébola y el decimoséptimo que enfrenta la República Democrática del Congo.





