El santoral católico de este 28 de febrero reúne a hombres y mujeres cuya vida marcó la historia del cristianismo. Cada fecha del calendario litúrgico es una oportunidad para redescubrir testimonios de entrega, sacrificio y profunda espiritualidad que siguen inspirando a millones de fieles alrededor del mundo.
SAN ROMÁN DE CONDAT, FIGURA CENTRAL DEL 28 DE FEBRERO
En esta jornada destaca especialmente San Román de Condat, recordado como uno de los grandes impulsores de la vida monástica en la Galia. Durante el siglo V, dejó todo para internarse en el macizo del Jura, en Francia, llevando consigo únicamente su Biblia y algunas herramientas. Su deseo era vivir en silencio, oración y trabajo manual.
Con el paso del tiempo, su ejemplo atrajo a otros buscadores de Dios, entre ellos su hermano Lupicino. Juntos fundaron en Condat una comunidad monástica que se convertiría en referente espiritual de la región. La tradición también atribuye a San Román un gesto de profunda compasión: el abrazo y la curación milagrosa de dos leprosos, símbolo de su misericordia y apertura hacia los más necesitados.
OTROS SANTOS Y BEATOS CONMEMORADOS HOY
Además de San Román de Condat, el calendario litúrgico recuerda a otros santos y beatos cuya huella permanece viva en la Iglesia.
- San Leandro de Sevilla
- Santa Marana
- Santa Cira
- San Hilario
- San Osvaldo de Worcester
- Beata Antonia de Florencia
- Beato Daniel Brottier
EVANGELIO DEL 28 DE FEBRERO 2026: AMAR A LOS ENEMIGOS
La liturgia de hoy propone el pasaje del Evangelio según San Mateo (Mateo 5, 43-48). En este fragmento, Jesús invita a ir más allá de lo convencional: no basta con amar a quienes nos aman, el verdadero desafío es extender ese amor incluso a quienes nos persiguen o rechazan.
El mensaje es claro y radical: actuar con misericordia, hacer el bien sin esperar recompensa y aspirar a la perfección imitando al Padre celestial. Esta enseñanza, que forma parte del Sermón del Monte, subraya el corazón del cristianismo: la caridad sin condiciones.
Cada 28 de febrero se convierte así en una ocasión para reflexionar sobre el legado de los santos y confrontarlo con la propia vida. Más que una simple conmemoración, el santoral es una invitación a vivir con mayor coherencia, compasión y entrega.




