Santoral de hoy, 20 de febrero: historia de Jacinta y Francisco Marto, los pastorcitos videntes de Fátima

Su testimonio marcó a millones y transformó un pequeño pueblo portugués en centro mundial de peregrinación

La Virgen de Fátima enseñó a los pastorcitos una oración de reparación: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!
La Virgen de Fátima enseñó a los pastorcitos una oración de reparación: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!

Cada 20 de febrero, el santoral de la Iglesia Católica recuerda a dos figuras que dejaron una huella profunda en la espiritualidad del siglo XX: Jacinta y Francisco Marto. Los hermanos portugueses, conocidos como los pastorcitos de Fátima, son recordados por su papel en los acontecimientos ocurridos en 1917 en Cova da Iria, un episodio que dio origen a una de las devociones marianas más extendidas del mundo.

LAS APARICIONES QUE CAMBIARON SU DESTINO

Entre mayo y octubre de 1917, los pequeños, junto con su prima Lucía dos Santos, afirmaron haber presenciado manifestaciones de la Virgen María en la localidad de Fátima, Portugal. Aquellas experiencias, que incluyeron mensajes espirituales y llamados a la oración, atrajeron rápidamente la atención de fieles y autoridades.

Mientras Lucía tenía 10 años, Francisco contaba con 9 y Jacinta apenas 7. A pesar de su corta edad y de no haber recibido educación formal, su relato se mantuvo firme ante interrogatorios y presiones, consolidando un fenómeno religioso que trascendió fronteras.

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Los pastorcitos videntes de Fátima. Foto: ACIPRENSA.

INFANCIA, ENFERMEDAD Y FE

Provenientes de una familia humilde dedicada al pastoreo, los hermanos Marto adoptaron prácticas de oración y sacrificio tras las visiones. Francisco se distinguía por su carácter reservado y su deseo de orar en silencio, mientras que Jacinta mostró una sensibilidad especial y un fuerte compromiso espiritual.

La epidemia de gripe española golpeó a Europa pocos años después. Francisco falleció en 1919 a causa de neumonía y Jacinta murió el 20 de febrero de 1920, víctima de complicaciones respiratorias. Ambos eran aún niños.

RECONOCIMIENTO Y CANONIZACIÓN

Décadas más tarde, su causa avanzó dentro de la Iglesia. En 2017, durante las celebraciones del centenario de los hechos de Fátima, el Papa Francisco presidió la ceremonia en la que fueron proclamados santos, en un acto multitudinario celebrado en el santuario portugués.

Hoy, sus restos reposan en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, destino de millones de peregrinos cada año. Su vida breve, marcada por la sencillez y la oración, continúa inspirando a creyentes en distintas partes del mundo.

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Lucía, Francisco y Jacinta, los tres niños a los que la Virgen de Fátima se les manifestó.

Ofelia Fierros
Ofelia Fierros

Coeditora web. Desde 2014 me he desarrollado como correctora en el área impresa y redactora en el área digital de Diario del Yaqui.