La idea de que los adolescentes actuales son más débiles que generaciones anteriores ha sido cuestionada por especialistas en salud mental. De acuerdo con la psicóloga Hakima Castro, el verdadero problema no es una supuesta "fragilidad", sino la dificultad que muchos jóvenes tienen para reconocer, expresar y gestionar sus emociones.
La experta, cuyo proyecto educativo "Lía y el secreto de la ciudad de cristal" fue reconocido por el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña en 2026, sostiene que el entorno digital ha cambiado la forma en que los adolescentes enfrentan el malestar emocional, favoreciendo la evasión en lugar de la reflexión.
EL USO DE PANTALLAS PUEDE IMPEDIR LA INTROSPECCIÓN
Según Castro, muchos adolescentes recurren de manera automática al celular, las redes sociales o los videojuegos cuando experimentan tristeza, frustración o ansiedad.
Esto reduce las oportunidades para detenerse a pensar sobre lo que sienten, algo que anteriormente ocurría con mayor frecuencia durante momentos de silencio o aburrimiento. Como consecuencia, muchos jóvenes desarrollan dificultades para comprender sus propias emociones y construir una identidad emocional sólida.
La especialista explica que este fenómeno no refleja una falta de fortaleza, sino una carencia de herramientas emocionales para enfrentar situaciones difíciles.
¿POR QUÉ SE HABLA DE ANALFABETISMO EMOCIONAL?
Hakima Castro señala que muchos adolescentes tienen problemas para identificar qué sienten, comprender el origen de sus emociones y encontrar estrategias saludables para manejarlas.
Esta situación suele interpretarse equivocadamente como falta de carácter o debilidad, cuando en realidad responde a una educación emocional insuficiente.
Especialistas también destacan que el acompañamiento de la familia, la escuela y un entorno social seguro resulta fundamental para que los jóvenes desarrollen confianza, autonomía y una autoestima saludable.
LAS REDES SOCIALES AMPLIFICAN LAS INSEGURIDADES
La psicóloga aclara que las redes sociales no generan por sí mismas los problemas emocionales, pero sí pueden intensificar inseguridades ya existentes.
Al comparar constantemente su vida con imágenes editadas o idealizadas de otras personas, muchos adolescentes desarrollan sentimientos de insuficiencia y una fuerte necesidad de aprobación externa.
En estos casos, la autoestima puede comenzar a depender del número de "me gusta", comentarios o reacciones obtenidas en internet, afectando directamente su bienestar emocional.
Por ello, la recomendación no es prohibir completamente el acceso a la tecnología, sino enseñar un uso equilibrado y responsable de las herramientas digitales.
SEÑALES DE ALERTA QUE LOS PADRES NO DEBEN IGNORAR
Los especialistas advierten que el sufrimiento emocional en la adolescencia no siempre se manifiesta con tristeza evidente. En muchos casos aparece mediante cambios de comportamiento que pueden confundirse con rebeldía o desinterés.
Entre las principales señales se encuentran:
- Irritabilidad frecuente o cambios bruscos de humor.
- Aislamiento constante dentro de la habitación.
- Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban.
- Exceso de autocrítica o baja autoestima.
- Uso permanente del teléfono móvil como forma de evitar el contacto con otras personas.
La psicóloga Eirene García explica que el acompañamiento emocional permite que los adolescentes aprendan a enfrentar sus emociones en lugar de esconderlas detrás de una pantalla.
LA COMUNICACIÓN ES CLAVE PARA PREVENIR PROBLEMAS
Los especialistas coinciden en que el principal reto para padres y educadores consiste en crear espacios donde los adolescentes puedan expresar lo que sienten sin miedo a ser juzgados.
También recomiendan valorar el silencio, el aburrimiento y las conversaciones familiares como oportunidades para fortalecer la inteligencia emocional.
Establecer límites saludables para el uso de dispositivos electrónicos, acompañados de diálogo y comprensión, puede ayudar a que los jóvenes desarrollen una mejor relación con la tecnología y aprendan a gestionar sus emociones de manera más saludable.





