¿Por qué los fariseos no deben hablar mientras usan la máscara?

Tradición indígena del norte de México impone silencio ritual durante representaciones de Cuaresma y Semana Santa como acto simbólico religioso

Participantes de la tradición portan máscaras durante las representaciones de Semana Santa, manteniendo silencio como parte del ritual.
Participantes de la tradición portan máscaras durante las representaciones de Semana Santa, manteniendo silencio como parte del ritual.

Cada año, durante el periodo de Cuaresma y Semana Santa, los fariseos, también conocidos como chapayecas en comunidades yaquis y mayos, recorren calles y participan en ceremonias religiosas que forman parte de una de las expresiones culturales más arraigadas del noroeste del país. Uno de los aspectos que más llama la atención es la regla estricta de no hablar mientras portan la máscara.

El silencio no es casual ni una simple costumbre: tiene un profundo significado espiritual y simbólico dentro de la tradición.

La máscara representa la transformación del participante. Al cubrir su rostro, deja atrás su identidad personal para asumir un papel dentro de la representación de la Pasión de Cristo. En este contexto, encarnan a quienes persiguieron o se opusieron a Jesús, simbolizando el mal, la tentación y el pecado.

Al no hablar, refuerzan esa idea de despojo de individualidad. El silencio marca una separación entre la persona y el personaje que representa.

UN ACTO DE DISCIPLINA Y PENITENCIA

Dentro de la tradición yaqui y mayo, el compromiso de participar como fariseo suele estar ligado a una manda o promesa. El silencio forma parte de esa disciplina espiritual. No emitir palabra implica sacrificio, autocontrol y respeto hacia el ritual.

Durante las procesiones, la comunicación se realiza únicamente mediante gestos, movimientos corporales o el sonido del cinturón de pezuñas que portan en la cintura. Romper el silencio puede interpretarse como una falta de respeto hacia la tradición y la comunidad.

EL MOMENTO EN QUE RECUPERAN LA VOZ

El periodo de silencio se mantiene hasta el final de los rituales principales, generalmente el Sábado de Gloria. En ese momento, los participantes se retiran la máscara en un acto simbólico que representa el triunfo del bien y el fin de la penitencia.

Con ello, recuperan su identidad y su voz, cerrando el ciclo espiritual que iniciaron al comienzo de la Cuaresma.

En comunidades del sur de Sonora y norte de Sinaloa, esta práctica continúa transmitiéndose de generación en generación. Más allá de lo religioso, constituye un elemento de identidad cultural que fortalece el sentido de pertenencia y preserva la memoria colectiva.