¿Por qué algunas personas siempre llegan tarde al trabajo? La psicología tiene una explicación

La impuntualidad frecuente puede relacionarse con errores al calcular el tiempo y hábitos automáticos, más que con falta de compromiso laboral

¿Por qué algunas personas siempre llegan tarde al trabajo? La psicología tiene una explicación

Llegar tarde constantemente al trabajo suele interpretarse como desinterés, irresponsabilidad o falta de compromiso. Sin embargo, desde la psicología existen otros factores que pueden ayudar a explicar por qué algunas personas tienen dificultades recurrentes para cumplir con sus horarios.

Entre ellos destaca el llamado sesgo de planificación, una tendencia a subestimar cuánto tiempo necesitaremos para completar determinadas actividades, incluso cuando experiencias anteriores demuestran que normalmente tardamos más.

A esto pueden sumarse las rutinas automatizadas y una atención excesiva en terminar la tarea que se está realizando, provocando que la persona pierda de vista los minutos que transcurren antes de salir hacia el trabajo.

¿POR QUÉ LLEGAR TARDE PUEDE CONVERTIRSE EN UN HÁBITO?

Las personas desarrollan rutinas para realizar numerosas actividades cotidianas prácticamente de manera automática.

Levantarse, bañarse, vestirse, desayunar, preparar las cosas necesarias y salir hacia el trabajo son acciones que, después de repetirse durante mucho tiempo, pueden convertirse en una secuencia habitual.

El problema aparece cuando dentro de esa rutina también se normaliza salir de casa con poco margen.

Si una persona acostumbra comenzar su traslado prácticamente al límite de la hora necesaria, cualquier pequeño contratiempo puede provocar un retraso.

Conforme este comportamiento se repite, modificarlo puede requerir un esfuerzo consciente para reorganizar horarios y establecer nuevos hábitos.

¿QUÉ ES EL SESGO DE PLANIFICACIÓN?

Una de las explicaciones psicológicas relacionadas con la impuntualidad es el denominado sesgo de planificación.

Este fenómeno ocurre cuando una persona calcula de manera demasiado optimista cuánto tiempo necesitará para completar una actividad.

Por ejemplo, puede pensar que necesita solamente cinco minutos para prepararse antes de salir cuando, en condiciones normales, la misma tarea suele tomarle 10 o 15 minutos.

La acumulación de estas pequeñas diferencias termina alterando todo el horario.

Además, cuando aparece un imprevisto —tráfico, buscar las llaves, esperar transporte o regresar por algún objeto olvidado— ya no existe un margen suficiente para compensar la demora.

TERMINAR "UNA ÚLTIMA COSA" TAMBIÉN PUEDE PROVOCAR RETRASOS

Otro comportamiento relacionado con la impuntualidad aparece cuando una persona concentra toda su atención en terminar una actividad antes de salir.

Responder rápidamente un mensaje, terminar de ordenar algo, preparar un pendiente o completar una tarea que aparentemente requiere "solo cinco minutos" puede extenderse mucho más de lo esperado.

Quienes tienen mayor conciencia del tiempo suelen establecer una hora límite para abandonar una actividad, incluso cuando todavía no la han terminado.

En cambio, una persona propensa a retrasarse puede priorizar finalizar aquello que está haciendo y prestar menos atención al reloj.

LAS PERSONAS PUNTUALES SUELEN DEJAR MÁRGENES DE TIEMPO

Una diferencia importante está en la manera de planificar los posibles retrasos.

Una persona puede calcular que su traslado al trabajo normalmente requiere 30 minutos y salir exactamente media hora antes. Otra puede reservar 40 o 45 minutos considerando tráfico, semáforos, transporte u otros contratiempos.

Ese pequeño margen puede marcar la diferencia entre llegar puntualmente y acumular retardos frecuentes.

Por ello, una estrategia práctica consiste en calcular las actividades utilizando el tiempo que realmente han tomado anteriormente y no únicamente el que creemos que deberían tardar.

LLEGAR TARDE NO TIENE UNA SOLA EXPLICACIÓN

Aunque estos patrones psicológicos pueden contribuir a explicar determinados casos de impuntualidad, no significa que todas las personas que llegan tarde lo hagan por las mismas razones.

Los retrasos también pueden estar relacionados con factores externos, hábitos personales, problemas de transporte, responsabilidades familiares o simplemente una mala organización.

Identificar qué está provocando los retrasos frecuentes permite modificar la rutina, establecer márgenes de seguridad y realizar estimaciones más realistas sobre cuánto tiempo requiere cada actividad antes de comenzar la jornada laboral.

Brayam Chávez
Brayam Chávez

Licenciado en Comunicación y Medios Digitales. He participado en la cobertura de temas nacionales e internacionales, desarrollando contenidos sobre política, sociedad, seguridad, cultura y actualidad, contribuyendo al fortalecimiento de la oferta editorial del medio.