El Miércoles de Ceniza que este 2026 será mañana 18 de febrero marca el inicio de la Cuaresma, 40 días de preparación espiritual rumbo a la Pascua.
Este día, millones de fieles reciben la ceniza mientras escuchan la frase, “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, una frase que invita a reconocer la fragilidad humana y la necesidad de conversión.
Sin embargo, más allá del signo visible, la Iglesia subraya el sentido profundo del ayuno y la abstinencia, prácticas centrales de esta jornada.
EL VERDADERO SENTIDO DEL AYUNO Y LA ABSTINENCIA
De acuerdo a un artículo del portal DesdeLaFe.mx, el ayuno no es solo “comer menos”. Tiene una doble dimensión pues busca recordar que somos seres necesitados de Dios y solidarizarnos con quienes padecen hambre. Privarse de alimento cobra sentido cuando lo que se ahorra se comparte con los más pobres.
La abstinencia, por su parte, no se reduce a evitar carne. Es un ejercicio de libertad interior que consiste en renunciar a comodidades o gustos personales para no convertirlos en ídolos. De poco sirve cambiar la carne por un banquete costoso si no hay un compromiso real de caridad y servicio.
Ambas prácticas apuntan a lo esencial: la conversión del corazón y la vivencia concreta de la misericordia.

¿ES PECADO NO IR A LA IMPOSICIÓN DE CENIZA?
Una duda frecuente es si no acudir a recibir la ceniza constituye pecado. La respuesta es clara: no. La ceniza es un sacramental, no un sacramento; es decir, un signo que dispone interiormente, pero no es obligatorio.
No asistir por trabajo, enfermedad o cualquier otra circunstancia no implica falta moral. Lo esencial del Miércoles de Ceniza es iniciar un camino sincero de conversión que se prolongue durante toda la Cuaresma.
La cruz en la frente no es un “sello de garantía” ni un distintivo externo para presumir fe. Su valor radica en la decisión interior de cambiar de vida, acercarse a la confesión y vivir con mayor coherencia el Evangelio.




