En medio de la crisis climática global, donde el deshielo del Ártico ha puesto en jaque a numerosas especies, una población de osos polares ha llamado la atención de la comunidad científica por un comportamiento inesperado: en lugar de adelgazar, están ganando peso.
El fenómeno fue documentado en Svalbard, en el mar de Barents, territorio perteneciente a Noruega, donde los investigadores detectaron que estos animales no solo han mantenido su condición corporal, sino que en las últimas dos décadas se han vuelto más robustos.
¿QUÉ OCURRE EN OTRAS REGIONES DEL ÁRTICO?
En zonas como la bahía de Baffin y la bahía de Hudson, la tendencia ha sido distinta: menos hielo marino, osos más delgados y una menor reproducción.
El hielo es fundamental para los osos polares porque desde ahí cazan focas, su principal fuente de alimento. Cuando el hielo disminuye, el acceso a presas se reduce y eso impacta directamente en su energía, peso y capacidad reproductiva.
Por eso, el hallazgo en Svalbard sorprendió a los especialistas.
EL ESTUDIO QUE CAMBIÓ LA NARRATIVA
La investigación, publicada en Scientific Reports y difundida por CNN, analizó datos recolectados entre 1992 y 2019. En total se revisaron 1,188 registros corporales correspondientes a 770 osos adultos.
Durante ese periodo, el número de días sin hielo aumentó cerca de 100 días, mientras que algunas zonas del mar de Barents registraron incrementos de temperatura de hasta 2 grados Celsius por década.
A pesar de este escenario, tras una caída inicial en su condición física entre 1995 y 2000, los osos comenzaron a recuperar y aumentar sus reservas de grasa.
¿POR QUÉ ESTÁN ENGORDANDO?
De acuerdo con Jon Aars, investigador del Instituto Polar Noruego, la explicación más probable es su flexibilidad ecológica.
En Svalbard, los osos han diversificado su dieta. Además de focas, ahora consumen:
- Renos
- Huevos de aves
- Cadáveres de morsas
- Focas comunes
También se ha observado que pasan más tiempo en tierra firme durante el verano, saqueando colonias de aves marinas.
En otras palabras, han cambiado su estrategia de alimentación para compensar la reducción del hielo.
¿SIGNIFICA QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO YA NO ES UNA AMENAZA?
La respuesta es no.
Los propios investigadores advierten que mantener una buena condición corporal no implica que la pérdida de hielo marino no tenga consecuencias.
El estudio no evaluó variables clave como tamaño total de la población, tasas de natalidad o supervivencia de crías. Una mayor grasa corporal no necesariamente garantiza estabilidad poblacional a largo plazo.
Otros expertos, como científicos de Polar Bears International, señalaron que estos resultados pueden ser positivos en el corto plazo, pero que la condición física es solo una pieza del rompecabezas.
UN FUTURO INCIERTO PARA LA ESPECIE
El caso de Svalbard demuestra que los efectos del cambio climático no son uniformes en todas las regiones. Algunas poblaciones pueden desarrollar mecanismos temporales de adaptación.
Sin embargo, el hielo marino sigue disminuyendo y los osos polares dependen de él para sobrevivir. La gran incógnita es cuánto tiempo podrán sostener esta estrategia alimentaria alternativa en un Ártico que continúa calentándose.
Por ahora, estos osos han logrado amortiguar parte del impacto. El desafío será determinar si esta resiliencia puede mantenerse en las próximas décadas.




