La capirotada sonorense es uno de los postres más representativos de la Cuaresma en el norte de México. A diferencia de otras versiones del país, esta receta se caracteriza por el uso de pan birote tostado, miel de piloncillo especiada y queso regional que aporta un contraste entre lo dulce y lo salado. En muchos hogares de Sonora, su preparación es parte de la tradición familiar que pasa de generación en generación.
Ingredientes
- 6 a 8 piezas de pan birote en rebanadas
- 2 conos de piloncillo
- 2 tazas de agua
- 1 raja de canela
- 2 a 3 clavos de olor
- 1 taza de queso regional (fresco o tipo ranchero) rallado o en cubos
- ½ taza de pasas
- ½ taza de nuez picada
- 1 plátano macho en rodajas (opcional)
- Mantequilla o aceite para tostar el pan
CÓMO HACER LA CAPIROTADA SONORENSE
- Preparar la miel: En una olla coloca el agua, el piloncillo, la canela y los clavos. Cocina a fuego medio hasta que el piloncillo se disuelva y se forme una miel ligeramente espesa. Retira las especias y reserva.
- Tostar el pan: Unta ligeramente las rebanadas de birote con mantequilla o aceite y hornéalas o dóralas en un sartén hasta que queden crujientes.
- Armar las capas: En un refractario coloca una capa de pan tostado, añade pasas, nuez, plátano (si decides usarlo) y parte del queso. Repite el procedimiento hasta terminar con los ingredientes.
- Bañar con miel: Vierte la miel de piloncillo caliente sobre las capas, procurando que todo el pan se humedezca.
- Hornear: Llévalo al horno precalentado a 180 grados Celsius durante 20 a 25 minutos, hasta que el queso se suavice y el pan absorba bien la miel.
La capirotada puede servirse caliente o a temperatura ambiente. Su mezcla de texturas y el equilibrio entre dulce y salado hacen de esta receta sonorense una de las más queridas durante la temporada de vigilia.




