La tarde del sábado 17 de octubre, familiares y habitantes de Vícam bloquearon la carretera federal México 15 para exigir que se intensificara la búsqueda de José Alfredo Lizárraga Arredondo, de 14 años, quien había sido reportado como desaparecido desde el viernes. Sin embargo, el caso dio un giro luego de que la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmara que el adolescente se había ausentado voluntariamente y fue localizado en Ciudad Obregón.
De acuerdo con la información de la Fiscalía, el menor fue encontrado en la Central de Autobuses de Ciudad Obregón. Las investigaciones señalaron que había enviado mensajes a sus familiares en los que expresaba su intención de trasladarse a Navojoa para trabajar temporalmente y regresar después.
La dependencia informó que, tras su localización, se confirmó que el adolescente no había sido víctima de algún delito. Una vez que se dio a conocer esta información, familiares y allegados retiraron el bloqueo instalado a la altura de Vícam, lo que permitió restablecer la circulación vehicular.
Un bloqueo que afectó a cientos de conductores
La protesta comenzó alrededor del mediodía del sábado y provocó largas filas de vehículos particulares, autobuses y camiones de carga sobre una de las principales vías de comunicación del sur de Sonora.
De acuerdo con reportes de medios locales, la circulación fue restablecida alrededor de las 19:30 horas, después de que se confirmara la localización del adolescente. Durante ese periodo, numerosos conductores quedaron detenidos mientras esperaban que se liberara el paso.
A través de redes sociales, automovilistas compartieron reportes sobre las dificultades que enfrentaban debido al cierre. Entre las situaciones señaladas estaban vehículos que se quedaron sin gasolina durante la espera, así como familias que viajaban con bebés recién nacidos y personas que trasladaban a adultos mayores.
Estas publicaciones reflejaron la preocupación y el enojo de quienes quedaron varados, algunos de los cuales cuestionaron que la circulación permaneciera interrumpida hasta tener noticias sobre el paradero del adolescente.
Redes sociales divididas: empatía con la familia o derecho al libre tránsito
La situación generó opiniones encontradas en plataformas digitales. Por un lado, algunos usuarios defendieron a los familiares y señalaron que la angustia de no saber dónde se encuentra un hijo puede llevar a tomar medidas desesperadas, especialmente cuando existe temor por su integridad.
Otros expresaron su inconformidad por las consecuencias del bloqueo para personas que no tenían relación con el caso. Entre los comentarios se mencionaron las horas de espera, la falta de combustible y las dificultades para viajar con menores de edad o adultos mayores.
También hubo usuarios que cuestionaron la legalidad de cerrar una carretera federal para exigir avances en una búsqueda. No obstante, la información disponible sobre el caso no permite establecer, por sí sola, una conclusión jurídica sobre las responsabilidades de quienes participaron en la protesta.
La preocupación de una familia ante la desaparición de un menor es comprensible y merece atención. Al mismo tiempo, las afectaciones a conductores, trabajadores y familias que transitan por una carretera federal forman parte de las consecuencias que deben considerarse cuando una protesta interrumpe la circulación durante varias horas.

