Investigadores de la UNAM Juriquilla trabajan en una innovadora tecnología que utiliza grafito reciclado de baterías, fibras naturales y energía solar para eliminar contaminantes del agua con una eficiencia superior al 95 por ciento.
El proyecto es encabezado por Jorge Roberto Oliva Uc, director del Laboratorio de Electrónica Flexible e investigador del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (Cfata) de la UNAM.
La iniciativa busca remover del agua residuos farmacéuticos, colorantes textiles, herbicidas y otros contaminantes emergentes que representan riesgos para la salud y el medio ambiente.
ECONOMÍA CIRCULAR PARA EL TRATAMIENTO DEL AGUA
Uno de los principales atributos de esta tecnología es su enfoque sustentable. Los filtros se fabrican con grafito recuperado de baterías agotadas, lufa biodegradable, plástico PET reciclado y arcillas de bajo costo compuestas por óxidos minerales.
El grafito reciclado permite absorber eficientemente la radiación solar, elemento clave para activar algunos de los sistemas de purificación mediante procesos fotocatalíticos. Además de reducir residuos electrónicos, esta estrategia disminuye la necesidad de extraer nuevas materias primas.
La investigación, iniciada en 2025 con financiamiento de la UNAM, cuenta con la colaboración de especialistas del Ipicyt, Cinvestav Unidad Saltillo, Cideteq e Iteso.
RESULTADOS PROMETEDORES Y ESCALAMIENTO
Las pruebas realizadas hasta ahora han logrado niveles de descontaminación cercanos al 95 por ciento y eficiencias de hasta 85 por ciento en procesos de desalinización de agua de mar. Los investigadores también han desarrollado filtros de mayor tamaño capaces de tratar volúmenes más importantes de agua.
Como siguiente paso, el equipo construye una planta piloto automatizada con la meta de alcanzar capacidades de purificación de al menos 100 litros por hora. Esto permitiría reutilizar agua proveniente de lavadoras, duchas y fregaderos para actividades domésticas y sanitarias.
La iniciativa también contempla su implementación en comunidades rurales y escuelas con sistemas de captación de lluvia. De consolidarse los resultados, esta tecnología podría convertirse en una alternativa de bajo costo frente a métodos convencionales como la ósmosis inversa, contribuyendo a enfrentar la creciente crisis hídrica que afecta a diversas regiones de México.





