La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aclaró este lunes que en su llamada telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se abordó directamente el tema de Cuba.
La mandataria especificó que se centró en asuntos de seguridad regional, especialmente la situación en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
PROPUESTA DE MÉXICO COMO MEDIADOR EN LA REGIÓN
Aun así, Sheinbaum dejó la puerta abierta para que México pueda fungir como un canal de comunicación entre Washington y La Habana, siempre que ambas partes lo acepten.
Durante la conferencia matutina, la mandataria explicó con firmeza que el tema cubano no estuvo en la agenda de la llamada, aunque subrayó que existe posibilidad de discutirlo en el futuro.
"Puede ser un tema sobre el que hablemos posteriormente. Si México llega a ser un vehículo para una comunicación entre Estados Unidos y Cuba, tiene que aceptarlo las dos partes", dijo Sheinbaum, enfatizando que la mediación no se impone unilateralmente.
Su propuesta se enmarca en una política exterior que prioriza la no intervención, el respeto a la soberanía y la solución pacífica de controversias, principios consagrados en la Constitución mexicana y reiterados por la presidenta en diversas ocasiones.
En la actual coyuntura, con tensiones crecientes entre Estados Unidos y regímenes como Cuba y Venezuela, México ha ofrecido su apoyo como facilitador de diálogo, aunque sin interferir en decisiones internas de esos países.
Este planteamiento ocurre en medio de presión de Washington hacia México para que modifique su postura frente a Cuba, incluida una crítica explícita del gobierno estadounidense por la relación con el régimen de Miguel Díaz-Canel y el envío de petróleo al país caribeño.
Funcionarios de la administración Trump han señalado que el apoyo mexicano a Cuba no coincide con los objetivos de política exterior de Estados Unidos, aunque México ha defendido que su postura es soberana y basada en criterios humanitarios, sin buscar confrontación bilateral.
Aun cuando la llamada con Trump se centró en seguridad, cooperación económica y lucha contra el crimen organizado, la oferta explícita de servir de mediador con Cuba, y previamente con Venezuela, subraya la voluntad de México de posicionarse como actor de diálogo regional, un papel que dependerá de la aceptación explícita por parte de todos los gobiernos involucrados.




