Las olas de calor previstas para 2026 colocan a México en un escenario crítico por el aumento de temperaturas extremas, que podrían alcanzar entre 40 y 45 °C en diversas regiones.
Autoridades meteorológicas advierten que este año podría registrarse una de las temporadas más intensas del siglo, con consecuencias directas en la salud pública, el medio ambiente y la operación de servicios básicos.
REGIONES MÁS AFECTADAS POR EL CALOR EXTREMO
El norte del país encabeza la lista de zonas más vulnerables, con estados como Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León expuestos a temperaturas superiores a los 45 °C en los periodos más severos.
En el Pacífico y sureste, entidades como Michoacán, Guerrero, Veracruz, Tabasco y Yucatán también enfrentarán calor intenso.
Otras regiones, incluyendo Jalisco, Oaxaca, Puebla y Quintana Roo, podrían registrar entre 35 y 40 °C, elevando el riesgo de sequías e incendios. En ciudades como Ciudad de México y Monterrey, se prevén hasta cinco olas de calor y contingencias ambientales prolongadas por altos niveles de ozono.
FACTORES Y CONSECUENCIAS DEL FENÓMENO
El cambio climático es el principal detonante de este escenario, agravado por urbanización, deforestación y escasez de agua. A esto se suman sistemas de alta presión que intensifican la radiación solar y las llamadas "islas de calor urbano".
Entre los principales impactos destacan el aumento de golpes de calor, deshidratación y enfermedades respiratorias, especialmente en niños, adultos mayores y personas con padecimientos crónicos. También se espera presión en servicios como electricidad y agua potable, debido al mayor consumo.
Las autoridades recomiendan evitar la exposición al sol en horas pico, mantenerse hidratado, usar ropa ligera y seguir los avisos oficiales. La prevención será clave ante una temporada que se extenderá de marzo a septiembre y que exige vigilancia constante.




