Lo que comenzó como un viaje para celebrar una boda terminó en una batalla legal y emocional para Valeria, una joven brasileña de 28 años que denuncia haber sido víctima de violación la madrugada del 28 de septiembre de 2025 en un hotel Hyatt de San Luis Potosí. El señalado es Guillermo Baeza Prado, de 27 años, hijo de Guillermo Baeza Fares, directivo de Grupo Bafar, empresa fundada por el empresario Eugenio Baeza.
Hoy, el caso no solo enfrenta a la joven contra un hombre con poder económico, sino que también pone bajo la lupa a la Fiscalía estatal y a funcionarios del Gobierno de San Luis Potosí.
QUÉ OCURRIÓ LA MADRUGADA DEL 28 DE SEPTIEMBRE
Valeria viajó a San Luis Potosí junto a su pareja para asistir a la boda de unos amigos. Después de la celebración, regresaron alrededor de las 4:00 de la mañana al hotel Hyatt, ubicado en el centro de la ciudad.
Cerca de las 5:00, su novio despertó y notó que ella no estaba en la habitación. Valeria padece sonambulismo desde los seis años, una condición médica que ya había provocado que caminara dormida en otras ocasiones.
Desesperado, comenzó a buscarla en el hotel y pidió ayuda en recepción. Tras insistir, logró que le mostraran las cámaras de seguridad. En los videos se observa a Valeria salir de su habitación a las 5:04, tocar varias puertas y permanecer de pie en el pasillo.
Minutos después, un hombre se asoma desde la habitación 616 y le dice algo. A las 5:07, ella entra al cuarto y la puerta se cierra.
Casi dos horas más tarde, el personal del hotel abrió la habitación. Valeria estaba en la cama, semidesnuda y desorientada. Al escuchar su nombre despertó sin saber dónde estaba ni qué había sucedido.
El hombre dentro del cuarto era Guillermo Baeza Prado.
LAS LESIONES Y LOS PERITAJES MÉDICOS
Ese mismo 28 de septiembre, Valeria fue examinada por peritos de la Fiscalía. El dictamen médico registró cuatro laceraciones vaginales y dos anales recientes, todas de horas de evolución.
Ella declaró que su última relación sexual consentida había sido el 22 de septiembre, casi una semana antes.
No se encontraron restos de semen. Sin embargo, tanto el Código Penal federal como el de San Luis Potosí establecen que no se requiere eyaculación ni violencia física para que exista violación, si la víctima no tiene capacidad de comprender el acto o de resistirlo.
Un peritaje forense privado realizado semanas después concluyó que durante el episodio de sonambulismo Valeria no estaba en condiciones neuropsicológicas de otorgar consentimiento. El estudio también diagnosticó trastorno de estrés postraumático.
Especialistas explican que el sonambulismo es una condición en la que la conciencia se encuentra suspendida, por lo que la persona no tiene control voluntario de sus actos.
LA LIBERACIÓN DE GUILLERMO BAEZA
Guillermo Baeza fue detenido la mañana del 28 de septiembre tras ser señalado por la pareja de Valeria. No obstante, alrededor de las 13:15 horas quedó en libertad.
El argumento fue que su detención fue ilegal debido a un supuesto retraso en su puesta a disposición ante el Ministerio Público.
Posteriormente, la defensa del acusado solicitó el no ejercicio de la acción penal, señalando que Valeria entró sin coerción a la habitación, que no hubo violencia física y que al no recordar lo ocurrido su testimonio carece de valor.
La Fiscalía de San Luis Potosí determinó no proceder penalmente contra Baeza. En su resolución, se enfocó en que la joven ingresó al cuarto por su cuenta y no presentaba lesiones externas visibles.
LOS POSIBLES CONFLICTOS DE INTERÉS
El caso también ha levantado cuestionamientos por los vínculos entre el despacho que representa a Baeza y funcionarios estatales.
La firma Torsa Abogados fue fundada por Guadalupe Torres Sánchez, actual secretario de Gobierno de San Luis Potosí. Aunque el funcionario asegura que ya no ejerce ahí, su nombre continúa vinculado públicamente al despacho.
Además, su esposa ocupa un cargo como vicefiscal jurídica en el Ministerio Público estatal, y su hermana fue nombrada magistrada del Supremo Tribunal de Justicia del Estado en septiembre de 2025.
El funcionario negó cualquier intervención en el caso y sostuvo que la Fiscalía es un órgano autónomo. Sin embargo, para la defensa de Valeria estos vínculos generan dudas sobre la imparcialidad del proceso.
EL IMPACTO EMOCIONAL EN LA VÍCTIMA
Desde aquella madrugada, la vida de Valeria cambió por completo. Ha enfrentado insomnio, ansiedad, hipervigilancia y episodios depresivos. Actualmente recibe tratamiento con antidepresivos y asiste a terapia.
Cuenta que al regresar a Ciudad de México no podía trabajar ni hablar del tema. Sentía vergüenza y culpa, aunque reconoce que ha trabajado para entender que no fue responsable de lo ocurrido.
Mientras tanto, la defensa busca revertir la decisión de la Fiscalía y que autoridades federales revisen el caso ante las presuntas irregularidades.
Valeria sabe que enfrentarse a una de las familias empresariales más influyentes del país no es sencillo. Aun así, asegura que guardar silencio no es una opción.




