Un presunto caso de agresión sexual terminó en una escena violenta en calles de la alcaldía Venustiano Carranza, en Ciudad de México, luego de que un hombre interviniera para defender a su prima y, en medio del forcejeo, le arrancara de una mordida parte del rostro al señalado como agresor.
Los hechos han generado debate sobre los límites de la legítima defensa y hasta dónde puede llegar una persona cuando intenta proteger a un familiar.
QUÉ OCURRIÓ EN LA COLONIA MORELOS
De acuerdo con los primeros reportes, el incidente se registró en la colonia Morelos, donde un hombre identificado como Axayácatl Francisco Teutli presuntamente agredió sexualmente a una mujer.
La situación fue presenciada por el primo de la víctima, quien no dudó en intervenir al ver a su familiar en riesgo. Lo que comenzó como un intento por frenar la agresión escaló rápidamente a un enfrentamiento físico.
En medio del forcejeo, el joven mordió al presunto agresor en el rostro con tal fuerza que le desprendió un fragmento de piel del cachete, dejándole una herida profunda y visible.
La escena fue reportada a las autoridades, por lo que elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana acudieron al sitio para atender la emergencia.
AMBOS TERMINARON DETENIDOS
Al llegar, los policías encontraron a los dos hombres involucrados en la pelea y procedieron a su detención. Tanto el señalado por la presunta agresión sexual como el primo que intervino para defender a la mujer fueron puestos a disposición del Ministerio Público.
La decisión de detener a ambos ha generado cuestionamientos entre la ciudadanía, ya que muchos consideran que el familiar actuó en defensa propia y de su prima.

LOS LÍMITES DE LA LEGÍTIMA DEFENSA
De acuerdo con lo que establece el Código Penal, cuando ocurre un hecho violento, los agentes deben asegurar y presentar ante la autoridad a todas las personas involucradas para que se determine su nivel de responsabilidad.
Aunque el primo de la víctima actuó con la intención de protegerla, la ley señala que la legítima defensa debe ser proporcional a la agresión recibida. Es decir, la reacción no puede exceder el nivel de peligro que se busca frenar.
En este caso, la lesión provocada al presunto agresor fue de gravedad, lo que abre la posibilidad de que las autoridades analicen si existió un uso excesivo de la fuerza.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Seguridad Ciudadana ni la Fiscalía capitalina han informado si el joven enfrentará cargos formales o si su detención forma parte del proceso inicial para esclarecer lo ocurrido.
UN CASO QUE ABRE DEBATE
El hecho, difundido por el periodista Carlos Jiménez, ha provocado opiniones divididas en redes sociales. Mientras algunos usuarios respaldan la reacción del primo al considerar que actuó por impulso para proteger a su familiar, otros señalan que la violencia nunca debe escalar a niveles que puedan poner en riesgo la vida de otra persona.
La investigación continúa y serán las autoridades quienes determinen si se trató de un acto de legítima defensa o si hubo un exceso que deba ser sancionado.




