En el marco del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lanzó un mensaje contundente sobre la soberanía nacional al asegurar que ninguna potencia extranjera puede intervenir en las decisiones del país.
Durante la ceremonia oficial del Batalla de Puebla, la mandataria enfatizó que México es una nación libre y reiteró que su gobierno no cederá ante presiones externas, en un contexto marcado por tensiones políticas internacionales y debates internos.
El posicionamiento ocurre en un momento clave en la relación con Estados Unidos, particularmente tras solicitudes relacionadas con la detención y extradición del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como por un entorno político agitado por discusiones sobre historia y soberanía.
EN SU DISCURSO, SHEINBAUM FUE ENFÁTICA AL DECLARAR:
"Ninguna potencia extranjera nos va decir cómo nos gobernamos. Somos un pueblo que ama su libertad y estamos dispuestos siempre a defenderla".
La presidenta también envió un mensaje dirigido tanto al exterior como a actores internos al advertir que quienes buscan apoyo fuera del país por falta de respaldo nacional "están destinados a la derrota".
El mensaje se da además en medio de la polémica generada por la visita de Isabel Díaz Ayuso, quien ha sido criticada por sus declaraciones sobre la Conquista y su participación en eventos relacionados con Hernán Cortés.
La elección del 5 de mayo como escenario no fue casual. La Batalla de Puebla representa uno de los episodios históricos más emblemáticos de resistencia frente a una potencia extranjera, en este caso Francia, por lo que el discurso presidencial busca reforzar la narrativa de defensa de la soberanía y unidad nacional.
Con este posicionamiento, el gobierno federal deja claro que las decisiones internas se mantendrán bajo control nacional, en un contexto donde la política exterior, los debates históricos y las tensiones internacionales influyen cada vez más en la agenda pública del país.




