Cuando se manifiesta que es necesario llevar al país a niveles de desarrollo extraordinario o, lo que es lo mismo, mejores avances económicos y sociales de donde se encuentra, inmediatamente hay un freno.
Y ese freno viene a ser el tiempo en los tres niveles de Gobierno; lo que se tiene que hacer es bastante, tanto por lo que no se hizo como por lo que se tiene que hacer en lo inmediato. Lo que lleva a determinar que todo lo que se realiza en el país es para resolver la inmediatez de las necesidades que se presentan en los periodos de Gobierno, y por siempre ha sido así.
Porque sigue haciendo presencia en el país la política que pone en duda quién lo hace mejor estando al frente de los puestos públicos y quiénes buscarán hacer posible lo que demanda la sociedad. Y que muchas veces no es propiamente eso, porque en el ejercicio público el panorama del decir y el hacer se torna diferente, ya que muchas cosas no serán como se dijo ni cómo se querían.
Porque difícilmente alcanzaría el tiempo y el dinero público para nivelar lo que haría que la sociedad que se gobierna logre obtener el desarrollo y el avance económico deseado. Entonces, el camino más corto del entendimiento es definir exactamente qué se podrá hacer en el corto plazo al que están sujetos los tres niveles de Gobierno y con qué recurso disponible cuentan.
Y esa visión cortoplacista es la que ha acompañado al pueblo mexicano durante décadas, la que le ha impedido aspirar a otro tipo de economía que le permita alcanzar un mejor desarrollo para todos. Que, sin querer imitar o comparar con ningún país extranjero, algunos de ellos han alcanzado un nivel de desarrollo extraordinario en todos sus sectores en cuatro periodos gubernamentales mexicanos.
Obviamente, haciendo planes que vayan más allá de lo inmediato o, mejor dicho, del corto plazo, como ha sido la práctica mexicana desde el periodo revolucionario hasta hoy. Porque en el poco tiempo de los gobiernos, hasta ahora no han logrado integrar todo lo que se requiere para lograr avanzar y ser un país con altos niveles de desarrollo.
Donde mucho tiene que ver la política que ha fraccionado el objetivo de los mexicanos para lograr que el país cambie su fisonomía en todos sus conceptos de necesidad económica y social. Al vivir de manera cotidiana una confrontación que impide concretar las acciones necesarias para que el país avance; y eso no es de hoy, esa ha sido la historia del México de siempre.
Y mientras eso no cambie, difícilmente se podrá aspirar como país a que exista un asomo de que ya se está cercano a alcanzar una mejor economía, a pesar de que se tiene todo lo que se requiere.
DEL ESCRITORIO
En estos tiempos de confrontación en el Medio Oriente, no es extraño que algunas economías presenten características críticas en sus indicadores, principalmente en el correspondiente a la inflación, porque en el movimiento de mercancías mucho tiene que ver la materia prima: el petróleo... Hoy en la mesa de la discusión, el tema de interés nacional en el sistema productivo es lo que demandará ahora Estados Unidos y Canadá dentro del nuevo acuerdo comercial de los tres países, donde la prioridad mexicana es proteger a los empresarios y a los productores primarios mexicanos... Lo que sí suena raro en esta ocasión es que, además del acuerdo comercial con México y Canadá, Estados Unidos proponga establecer aranceles de manera permanente y tampoco eliminar los que hoy se tienen para el aluminio y el acero, lo que, dentro del esquema del intercambio comercial mundial, con esa postura, hace innecesaria la firma de un acuerdo, porque este es el conducto para eliminar barreras.




