El 16 y 17 de abril se llevó a cabo el foro "Sembrar derechos de la población jornalera agrícola" en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, en colaboración con la Alianza Campo Justo y otras asociaciones civiles, como la Red Nacional de Jornaleras y Jornaleros Agrícolas. En el evento participaron integrantes de instituciones públicas como la Organización Internacional del Trabajo, el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría del Trabajo, miembros de la academia, así como la voz contundente de mujeres jornaleras agrícolas de Sonora y Sinaloa, quienes, a partir de sus experiencias de migración y trabajo, evidenciaron las violencias cotidianas que enfrentan tanto en el surco como en las comunidades, y que afectan sus vidas y las de sus hijas e hijos.
Una de las principales demandas fue el derecho a la salud, un derecho humano fundamental que en la vida de la población jornalera es una simulación. Los datos duros presentados en el foro indican que en México 2.3 millones de personas se dedican al trabajo agrícola, de los cuales el 13% son mujeres. De estas, el 97% no tiene contrato formal y 9 de cada 10 jornaleras no están afiliadas al IMSS. Así, el acceso a servicios de vivienda, guardería, permisos por maternidad, incapacidad y jubilaciones, desde la voz de las compañeras presentes en el foro, son derechos de los que han oído hablar, pero a los que no tienen acceso a pesar de haber trabajado durante décadas.
También se discutió sobre el Sistema Nacional de Cuidados y la inclusión de estrategias concretas para las mujeres jornaleras; un tema central fue el cuidado de las infancias en condiciones dignas, ya que, ante la ausencia de guarderías en sus comunidades, deben pagar a otras mujeres para que las cuiden, precarizando aún más su condición económica. Las compañeras jornaleras enfatizaron que una de sus mayores preocupaciones es la salud propia y la de sus familias. Así, la salud sexual y reproductiva, la maternidad y las enfermedades crónicas son temas que les inquietan, ya que los recursos institucionales son insuficientes debido a la lejanía de los hospitales de especialidades y de los centros de medicina familiar, a los que es difícil acceder.
Durante este foro se discutieron las posibilidades de pensar en un sistema de seguridad social que contemple la movilidad humana y la estacionalidad del trabajo agrícola como elementos que, históricamente, han dificultado el goce de derechos laborales y que se recrudecen ante procesos de enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes. Los datos epidemiológicos muestran la necesidad de diseñar un sistema de salud con enfoque intercultural y de género, ya que son ellas quienes cuidan tanto a las infancias como a las personas adultas mayores. Diseñar e implementar políticas de protección y seguridad social para las personas jornaleras requiere incluir los riesgos epidemiológicos que enfrentan y los cambios demográficos, como el envejecimiento.
Posicionar en la agenda política a las mujeres jornaleras es un primer paso con buenas intenciones, pero requiere de acciones concretas y presupuestos constantes que garanticen el acceso a los derechos sociales, de salud y a una vida libre de violencia.




