Cuba: notas históricas que debemos saber

Las relaciones de Cuba y México están selladas por una historia con hondas raíces de empatía y admiración

Cuba: notas históricas que debemos saber

¿Sabía usted que Cuba fue el primero en dar su reconocimiento oficial al Gobierno revolucionario de Venustiano Carranza?

Las relaciones de Cuba y México están selladas por una historia con hondas raíces de empatía y admiración, reconocimiento y respeto mutuo. Existen múltiples testimonios orales y escritos que confirman el buen vínculo entre ambos países, cuyo origen se remonta hasta el siglo XVI, si no es que antes.

En ese largo camino de experiencias compartidas, seguramente hubo múltiples hechos memorables, no pocos dignos de recordarlos como parte de nuestras culturas y de atesorarlos no sólo como joyas históricas, sino también como ejemplos vivos y orientadores que, en suma, iluminan el porvenir ambas naciones.

A mi modo de ver, hay dos acontecimientos históricos relevantes, que dan una idea clara no sólo de la buena vecindad de Cuba, sino también de su conducta respetuosa, cuya hospitalidad es por demás generosa y cálida.

Prueba de eso, es cuando uno de nuestros héroes nacionales, don Benito Juárez, fue acogido en la Habana, entre los años de 1853-1854, tras haber sido objeto de destierro por sus ideas liberales, que pugnaban por regenerar la vida pública, conforme a la ideología liberal y republicana.

Entonces Juárez encontró en Cuba albergue seguro y amigable, como si fuera su propia casa, donde puso a salvo su vida y permaneció por algún tiempo, para luego regresar a su patria natal, reencontrarse con sus correligionarios del partido y hacer triunfar juntos su causa.

Poco más de 60 años después, Cuba fue uno de los primeros países que reconoció oficialmente al Gobierno de Venustiano Carranza, recién emanado de la revolución triunfante.

No fue esa una simple postura política, tampoco una mera pieza discursiva, sino una declaración diplomática sensata y muy oportuna, por cierto, que daba lecciones ejemplares de civilidad y respeto absoluto a la soberanía mexicana.

Hacia fines de 1915, las autoridades consulares del Gobierno carrancista, con sede en la Habana, enviaron un telegrama a su jefe máximo, Venustiano Carranza, en el que lo ponían al tanto del "reconocimiento de nuestro Gobierno por el de Cuba".

Luego aparecieron varios artículos en periódicos cubanos, que no sólo ponían el foco en el reconocimiento referido, todos con tono de exaltación, sino también enfatizaban su admiración por la gestión del Gobierno revolucionario; reconocían además la firmeza y defensa soberanista, expresada a todas luces en su rechazo categórico a cualquier injerencia extranjera, aun cuando fuera a fin al nuevo Gobierno.

Entonces el gesto diplomático cubano sentó un precedente de alto impacto político. Luego siguieron su ejemplo otros países, cuyos representantes diplomáticos de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Guatemala y Uruguay, entre otros, hicieron público el acuerdo de "reconocer al Ciudadano Venustiano Carranza como jefe de Gobierno de hecho en México", lo que allanó el camino para restaurar la estabilidad e instituciones públicas, así como reencauzar las relaciones consulares.