Imagine que pudiera detenerse junto a las vías del tren y mirar alrededor sin los edificios, los automóviles ni las calles que hoy conoce. ¿Qué encontraría? La pregunta nos lleva más atrás de la estación, de los planos y de la creación del Municipio: Hacia la memoria de un territorio que ya tenía habitantes y nombre.
En nuestra primera conversación abrimos el álbum familiar. Hoy iremos a los antecedentes de Cajeme con respeto por quienes vivieron cada etapa y con la curiosidad de comparar aquel asentamiento pequeño con la ciudad y el Municipio que hoy compartimos.
Agradezco a quienes, después de la primera entrega, se tomaron el tiempo de compartir datos, recuerdos y comentarios. Me dio mucho gusto leerlos. Sus aportaciones me animan a seguir, domingo a domingo, con entusiasmo y con el cuidado que merece la historia que estamos reuniendo entre todos.
LA HISTORIA NO COMENZÓ CON EL TREN
Mucho antes del ferrocarril, esta región formaba parte del territorio ancestral del pueblo Yaqui, el pueblo Yoreme. El río y sus pueblos sostenían una vida comunitaria de larga historia. En octubre de 1533, una expedición española al mando de Diego de Guzmán llegó al río. Según el relato histórico, un jefe Yaqui se adelantó, trazó una raya en la tierra con su arco y les advirtió que no la cruzaran. Aquella raya marcaba el límite que un pueblo defendía en su propia tierra.
En 1617, los propios Yaquis permitieron la entrada de los misioneros jesuitas Andrés Pérez de Ribas y Tomás Basilio. Cócorit guarda parte de esa memoria. Las misiones fueron una etapa de una historia mucho más antigua.
Esa historia también incluye heridas. La defensa del territorio Yaqui estuvo marcada por guerras, despojos y deportaciones. Contarla con respeto significa reconocer el sufrimiento y, al mismo tiempo, la continuidad de un pueblo que conserva su identidad, su cultura y su voz.
UNA ESTACIÓN QUE REUNIÓ NUEVAS VIDAS
En 1907 entró en operación la línea ferroviaria EmpalmeāNavojoa y comenzó a funcionar la Estación Cajeme, a nueve kilómetros al sur de Cócorit. El nombre evocaba a José María Leyva, Cajeme, dirigente Yaqui. No era todavía una gran terminal: Fue una estación de bandera, un punto ferroviario alrededor del cual se fueron estableciendo familias y actividades.
Los primeros registros censales muestran la dimensión de aquel comienzo: Cajeme aparecía como estación de ferrocarril y contaba apenas con unas decenas de habitantes en 1910; para 1921 se registraban 237. Hoy el contraste es enorme. El Censo 2020 contabilizó 329,404 habitantes en la localidad de Ciudad Obregón. El Municipio de Cajeme, que comprende también otras poblaciones, tenía 436,484. Son cifras de ámbitos distintos: Una corresponde a la ciudad y la otra a todo el Municipio.
EL AGUA, LOS PLANOS Y LA EXPANSIÓN
La irrigación y la agricultura transformaron el valle. La resolución de 1924 otorgó tierras a vecinos de Estación Cajeme; los planos y acuerdos posteriores organizaron el crecimiento a ambos lados de las vías. En 1925 se proyectó un fundo legal de cien hectáreas y una urbanización que alcanzaría aproximadamente 551 hectáreas. Décadas después, el instrumento de planeación urbana municipal estimó para Ciudad Obregón una superficie urbanizada de 6,656.6 hectáreas en 2020. Las mediciones responden a criterios distintos, pero permiten imaginar la escala del crecimiento.
Cajeme se convirtió en Municipio libre en 1927. Ciudad Obregón es hoy su cabecera municipal. Conviene nombrar las dos escalas: Ciudad Obregón es la ciudad principal; Cajeme es el Municipio que también reúne comunidades rurales y urbanas. En el registro municipal consultado, esa vida comunitaria se organiza en cinco comisarías y 34 delegaciones:
Cócorit: El Portón, Tinajera, Kilómetro 7 y Estación Corral. Esperanza: Kilómetro 9, Hornos, Granjas Micas, Buena Vista, El Porvenir, El Realito y Cumuripa. Providencia: Campo 2, Campo 28, Campo 29 y Campo 30. Pueblo Yaqui: Campo 5, Guadalupe Victoria, Quetchehueca, Morelos I, Morelos II, Nueva Casa de Teras, Campo 16 y Campo 47. Marte R. Gómez y Tobarito: La Carabina, Yucuribampo, Tesopobampo, El Henequén, Colonia Antonio Rosales, Sonora Progresista, Colonia Allende, Altos de Jecopaco, Francisco Villa, Díaz Ordaz y Colonia Ladrillera Canal Alto.
Al recorrer esos nombres reconocemos que el centenario no pertenece únicamente al centro urbano. También está en cada comunidad, en sus familias y en quienes han trabajado el valle. La estación de 1907 y la ciudad actual son momentos de una historia compartida, que todavía se sigue formando.
EL RETO DE LA SEMANA
Converse con una persona mayor sobre el tren, los canales, Cócorit o Plano Oriente. Pregúntele qué recuerda y qué escuchó de sus padres o abuelos. Busquen una fotografía, un mapa o un documento; anoten quién aporta el recuerdo, el lugar y la fecha aproximada. Distingan lo vivido de lo que les contaron y dejen abiertas las preguntas que aún faltan por investigar.
Si desea compartir el hallazgo para esta serie, envíelo a notas@corporativoimpulso.com.mx e indique quién aporta el material y si autoriza que se publique con su crédito. Conserve los originales. Cada recuerdo merece ser escuchado con amabilidad; al preguntar cómo era aquel lugar, quizá descubramos cuánto debemos a quienes lo hicieron hogar.
Gracias, estimado lector, por leer esta columna.
Cada semana nos encontraremos en este mismo espacio.
¡Vivamos juntos el primer centenario, desde ahora!

