Un bebé de apenas ocho meses se convirtió en protagonista de uno de los momentos más tiernos vividos recientemente en la Plaza de San Pedro.
El pequeño Juan Diego, originario de El Salvador y vestido con un diminuto traje papal, logró captar la atención del papa León XIV durante la Audiencia General en el Vaticano.
El niño esperaba junto a sus padres detrás de una de las vallas de seguridad mientras el papamóvil recorría la plaza llena de peregrinos. Su atuendo, una sotana blanca en miniatura que imitaba la del Pontífice, llamó la atención de uno de los agentes de seguridad, quien decidió acercarlo al papa.
Con naturalidad, León XIV lo tomó en brazos y lo bendijo, provocando sonrisas entre quienes presenciaban la escena.
UN TRAJE PAPAL HECHO EN EL SALVADOR
La madre del pequeño, Jackie, explicó que el traje fue confeccionado especialmente para el viaje desde El Salvador. La prenda fue elaborada en solo cuatro días por una religiosa de la parroquia de la Inmaculada Concepción a la que pertenece la familia.
La familia llegó de madrugada a la plaza con la esperanza de ubicarse cerca del recorrido del papa. Aunque al principio pensaron que no lograrían verlo de cerca, un giro inesperado les abrió paso.
"Las personas que estaban en los primeros asientos se levantaron y dejaron el lugar libre. Dijimos: esta es nuestra oportunidad", relató la madre.
Cuando el papamóvil pasó frente a ellos, levantaron al pequeño y llamaron la atención del Pontífice.
UN MOMENTO QUE HIZO SONREÍR AL PAPA
Al sostener al bebé, el papa vivió un momento espontáneo que desató risas entre los presentes. Juan Diego, ajeno al protocolo, tomó con fuerza el dedo del líder de la iglesia católica.
Entre risas, el Papa comentó a los padres: "Quiere quedarse conmigo".
La escena fue grabada en video por la familia, donde también se escuchan los sollozos de emoción de los padres.
Para Jackie, el encuentro tuvo además un profundo significado espiritual. Durante el viaje, la familia ha visitado lugares de fe como la tumba del Papa Francisco y ha orado con una intención especial: pedir a Dios que, si es su voluntad, alguno de sus hijos pueda sentir la vocación de convertirse en sacerdote.




