La Asamblea Nacional de Senegal aprobó una nueva ley que endurece el castigo contra las relaciones homosexuales, duplicando las penas de prisión de cinco a diez años. La medida se produce en medio de una creciente ola de homofobia y múltiples detenciones de personas acusadas de mantener relaciones con personas del mismo sexo.
La normativa también establece sanciones penales para quienes promuevan o financien la homosexualidad dentro del país. Para que la legislación entre en vigor, aún debe ser promulgada por el presidente Bassirou Diomaye Faye.
Además de la cárcel, la ley contempla multas significativamente más altas pues hasta ahora oscilarán entre 2 y 10 millones de francos CFA (aproximadamente entre 3 mil 048 y 15 mil 244 euros). Antes, las sanciones económicas iban de 100 mil a 1.5 millones de francos CFA.
CRÍTICAS POR VIOLACIONES A DERECHOS HUMANOS
La aprobación de esta legislación ha provocado reacciones de organizaciones internacionales. La Organización de las Naciones Unidas advirtió que la medida "ofende" los derechos humanos, al considerar que criminaliza la orientación sexual y fomenta la persecución.
La pena máxima de prisión se aplicará cuando los actos involucren a un menor, según el texto aprobado. Mientras tanto, grupos defensores de derechos humanos han expresado preocupación por el clima de persecución que se ha intensificado en las últimas semanas.
ARRESTOS Y TENSIÓN SOCIAL EN AUMENTO
El debate en torno a la homosexualidad se intensificó tras la detención, a inicios de febrero, de 12 hombres acusados de cometer "actos contra natura", término utilizado en la legislación local para describir relaciones entre personas del mismo sexo.
Entre los arrestados se encuentran dos figuras públicas, lo que ha incrementado la atención mediática. Desde entonces, medios locales reportan decenas de nuevas detenciones vinculadas con presunta homosexualidad.
La ley también contempla sanciones contra quienes presenten denuncias falsas o "de mala fe" contra supuestos homosexuales, una medida destinada a evitar acusaciones infundadas.
En Senegal, un país mayoritariamente musulmán, la homosexualidad es ampliamente rechazada en sectores sociales y religiosos. Durante años, influyentes asociaciones religiosas han presionado para reforzar su criminalización, una postura que el partido gobernante ha respaldado como parte de sus compromisos políticos.




