Aunque es el país más pequeño del mundo, el Estado de la Ciudad del Vaticano cuenta con una liga oficial de futbol amateur que reúne a sacerdotes, guardias suizos y trabajadores de la Santa Sede.
Desde 1972, ocho equipos disputan cada temporada la Liga, la Copa y la Supercopa, en busca del título de campeón de campeones.
El torneo no está afiliado a la FIFA ni a la UEFA, ya que participan exclusivamente empleados del Vaticano. Como excepción, cada equipo puede registrar a un portero procedente de un club amateur italiano.
UN TORNEO CON MÁS DE MEDIO SIGLO DE HISTORIA
La tradición deportiva en el Vaticano tiene raíces que se remontan al siglo XVI, cuando se practicó el Calcio Fiorentino ante el papa León X. Sin embargo, el futbol moderno comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial.
A mediados de la década de 1960 nació el primer club integrado por trabajadores de los Museos Vaticanos y, en 1972, se celebró la primera edición de la Coppa Amicizia, antecedente de la actual liga.
Hoy participan ocho equipos representativos de distintas áreas de la Santa Sede, entre ellos Museos Vaticanos, FC Guardia Suiza, Asociación de San Pedro y San Pablo, Archivo de Fútbol, Dirseco, FC San Giovanni, Pontificio Colegio Español de San José y P.A.C.A.O. Gruppo Sportivo Calcio.

LA CLERICUS CUP, EL "MUNDIAL" DEL VATICANO
Además de la competencia local, desde 2007 se celebra la Clericus Cup, un torneo internacional que reúne a 16 equipos de seminarios y colegios eclesiásticos de distintos países. Cada edición congrega a más de 300 jugadores provenientes de alrededor de 70 naciones, siendo el Collegio Urbano, conocido como los Leones de África, el máximo ganador.
El Vaticano también cuenta con selecciones nacionales masculina y femenina. La primera debutó en 1994, mientras que la segunda fue creada en 2020 por iniciativa del papa Francisco para fomentar la convivencia y el conocimiento mutuo.
Ambos representativos disputan principalmente partidos amistosos y encuentros con fines benéficos, vistiendo los colores blanco y amarillo que distinguen al Estado pontificio.





