La cápsula de la misión Artemis II completó con éxito su regreso a la Tierra este viernes tras una histórica travesía alrededor de la Luna. La nave Orión amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, luego de un descenso cuidadosamente controlado.
A bordo viajaban los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes completaron una misión de 10 días que marca un hito en la exploración espacial moderna bajo el programa de la NASA.
REINGRESO Y DESCENSO CONTROLADO
El momento más crítico ocurrió durante el reingreso a la atmósfera terrestre. La cápsula alcanzó velocidades cercanas a los 25 mil kilómetros por hora, soportando temperaturas superiores a los 2 mil 800 grados Celsius debido a la fricción. Este proceso puso a prueba el escudo térmico, elemento fundamental para garantizar la seguridad de la tripulación.
Tras superar esta fase, se desplegó un sistema de paracaídas que permitió reducir la velocidad de caída, de aproximadamente 14 minutos, hasta lograr un amerizaje seguro a las 18:07 horas (tiempo del centro de México).
El regreso siguió un protocolo preciso: despertar de la tripulación, ajustes de trayectoria, preparación de la cabina, separación del módulo de servicio y, finalmente, el descenso hacia el océano.
UN PASO CLAVE HACIA EL FUTURO
La misión representa el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de cinco décadas y superó récords históricos de distancia establecidos desde la era Apolo. Además, permitió observar la cara oculta del satélite y fenómenos como un eclipse solar total desde el espacio.
Otro aspecto clave fue el uso de una trayectoria de retorno libre, que aprovecha la gravedad de la Tierra y la Luna para aumentar la seguridad del viaje.
Los datos obtenidos serán fundamentales para futuras misiones, incluyendo el objetivo de regresar humanos a la superficie lunar en los próximos años y, eventualmente, avanzar hacia misiones tripuladas a Marte.
Con este logro, Artemis II consolida una nueva etapa en la exploración espacial y acerca a la humanidad a una presencia sostenida más allá de la órbita terrestre.




