En el marco del Día de las Madres, el boletín dominical de Catedral de Ciudad Obregón publicó este 10 de mayo una entrevista con la señora Icela Contreras Valenzuela, mamá del Padre Guillermo Ávila, actual formador del Seminario Diocesano.
Bajo el título "Ser madre de un sacerdote: un regalo de Dios", la publicación comparte el testimonio de una madre que acompañó el proceso vocacional de su hijo desde sus primeros años de fe hasta su ordenación sacerdotal.
De acuerdo con la entrevista, Icela recordó que desde que Guillermo realizó su Primera Comunión comenzó a notar señales de una posible vocación al sacerdocio.
UNA VOCACIÓN ACOMPAÑADA POR LA FE
La mamá del sacerdote relató que recibir la noticia de que su hijo deseaba ingresar al seminario fue una sorpresa, aunque también motivo de felicidad. Señaló que durante el proceso experimentó sentimientos como alegría, temor y dudas, especialmente por el desapego que implica.
Sin embargo, aseguró que nunca hubo momentos difíciles en el camino vocacional de su hijo, ya que siempre lo vio contento, seguro y convencido de su decisión.
También explicó que esta experiencia fortaleció la fe de toda la familia y los acercó más a Dios y a la Iglesia.

"SER MADRE DE UN SACERDOTE ES UNA BENDICIÓN"
En el testimonio publicado por Catedral, Icela Contreras envió un mensaje a las madres cuyos hijos sienten inquietud vocacional, invitándolas a apoyarlos y confiar en el llamado de Dios.
"Dios no nos abandona. Ser sacerdote es algo muy grande", expresó.
Además, recordó con emoción el día de la ordenación sacerdotal del Padre Guillermo Ávila, celebrada el 22 de mayo de 2013, fecha que describió como uno de los momentos más felices de su vida.
La publicación concluye destacando que detrás de cada sacerdote existe una historia de amor, confianza y entrega silenciosa por parte de sus familias, especialmente de sus madres.




