La presencia del padre en la vida de los hijos es muy importante para el sano desarrollo de éstos, pues incide en su desarrollo emocional y repercute en cómo se desenvuelven en los entornos social, educativo y formativo, siendo un factor muy preponderante en cómo se va a desempeñar en su vida adulta personal y profesional, manifestó el psicólogo Omar Wenceslao Gallardo Páramo.
El entrevistado, quien es integrante del Colegio de Profesionales de la Psicología en Sonora y profesor del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) en Cajeme dijo que no hay una igualdad en el involucramiento de los papás y las mamás en las familias mexicanas en general, pero si se habla en el contexto general del país, a la semana las mujeres dedican alrededor de 40 horas a actividades de cuidado y crianza de los hijos, mientras que los padres le dedican unas 30 horas a asta misma actividad.
Pero en el caso del estado de Sonora, ese número cambia, pues el tiempo que le dedican los hombres a estas mismas actividades es mucho menor: de tan sólo 19 a 20 horas en promedio, y esto se puede enmarcar en un contexto relativo a un tema cultural, como es el cómo los hombres fueron criados, además de la relación con familia y amigos entre otros factores, entre los que incluso tiene que ver una mala relación con la expareja y un nivel de prohibición de la cercanía hacia los hijos, en caso de los hombres que son divorciados, expuso el profesionista.
Comentó que tradicionalmente, el buen padre era aquel que era un buen proveedor, sin embargo, si se le pregunta a los hijos, por lo general mencionan que quisieran un mayor involucramiento del padre en sus asuntos, o que les ayude en algún trabajo de la escuela además de estar presente en diversas actividades de su interés.
La ausencia del padre, en ocasiones es suplida por alguna otra figura de influencia, como pueden ser artistas o cantantes, que a veces no son el mejor ejemplo a seguir e incluso dependiendo del tipo de imagen, en un momento dado los puede orillar a vicios o actos negativos, advirtió el psicólogo.
Expresó que en ciertos casos el padre no puede estar tan presente como quisiera en la vida de sus hijos, debido a problemas con la madre o algún otro familiar, y en algunas ocasiones esta problemática puede llegar a provocar baja autoestima en el padre y en casos extremos, la ideación suicida.
Ese sentimiento de no estar cumpliendo con su rol y la falta del contacto con sus hijos en algunos casos les provoca tal nivel de estrés que la situación puede llegar a la consumación de este acto, pues son padres de familia en este tipo de circunstancias los que en gran medida cometen suicidio, agregó.





